La Navidad está a la vuelta de la esquina y el mundo (casi) entero se dispone a festejar con sus seres queridos. Para los católicos, el nacimiento de Jesús es el motivo máximo de festejo. Pero decimos "casi" porque existen personas que rechazan u odian esta fecha, y el qué significa llega de la mano de la psicología.
Nada de armar el arbolito, ni de llamar a los familiares para organizar las comidas. Ni hablar de villancicos, regalos ni poner la televisión el 24 de diciembre en la tarde para ver cómo llega la Navidad en otros países. El rechazo de muchos es total.
Claro que en este universo también podrían entrar los ateos o quienes directamente no creen que haya existido Navidad o algo relativo. Pero no necesariamente odian la celebración, porque muchos hacen silencio y listo.
Por qué hay personas que odian la Navidad, según la psicología
Según expertos en psicología, la explicación puede estar en "la regulación de las emociones". Este aspecto no es menor ya que el autocontrol y el manejo correcto de nuestras emociones es fundamental no solo en Navidad sino en el resto del año.
Tres puntos a destacar...
Síndrome del Grinch: es uno de los más conocidos (por la película). Justamente el rechazo se centra en los regalos, las decoraciones y la música tradicional de esta celebración como el villancico y las canciones de iglesia.
Síndrome de la silla vacía: es el que exhibe la tristeza, angustia o malestar por aquellos seres queridos que ya no están. Compartíamos la Navidad con ellos y tal vez en ese momento nos hacía felices el momento, pero se han ido y es por eso que cada 25 de diciembre duele.
Síndrome del villancico: según la psicología, aparece cuando alguien padece el estrés y la ansiedad que muchas veces la Navidad trae. Entonces no logra disfrutar el momento, sino que lo sufre.
El manejo de nuestras emociones
Tanto en su web como en diversas charlas que ha dado, la Licenciada en Psicología Carolina Lozano Fernández aclara que quienes padecen este trastorno piensan de manera distorsionada de polarización, en la que no todo es blanco o negro.
Es decir, estas personas se vinculan con frecuencia con emociones como pereza, enfado y tristeza, lo que conduce a un cuadro de estrés.






