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Investigación

Qué dicen los últimos mensajes que envió el anestesista mendocino muerto por el caso Propofol

Al revisar los mensajes del teléfono de Alejandro Zalazar, se pudo determinar que "sintió un bajón" antes de morir. Se encontraba solo en su departamento

Por Paola Alé

El mensaje llegó horas antes de que lo encontraran sin vida. “Che perdón me re agarró el bajón pero mal”, escribió el anestesista mendocino Alejandro Zalazar en WhatsApp, según publicó el diario Clarín. Esa frase, breve y directa, quedó incorporada al expediente como uno de los indicios más recientes sobre su estado previo a la muerte.

Zalazar tenía 34 años y era médico residente de tercer año. Vivía en Buenos Aires y trabajaba en el Hospital Rivadavia, con rotaciones en el Hospital Gutiérrez y la Fundación Favaloro. El 20 de febrero fue encontrado muerto en su departamento de la calle Juncal al 4600, en Palermo. La autopsia determinó que falleció por un edema pulmonar, mientras se esperan los resultados toxicológicos que podrían confirmar una sobredosis de propofol.

Qué decían los mensajes de anestesista hallado muerto

Las cámaras de seguridad del edificio registraron uno de los últimos movimientos del anestesista. La noche del 19 de febrero, luego de ir al gimnasio, ingresó solo a su departamento. Llevaba un sobre en la mano, un elemento que ahora forma parte del análisis de los investigadores.

Alejandro Zalazar

La autopsia determinó que el anestesista falleció por un edema pulmonar, y se esperan los resultados toxicológicos para confirmar una posible sobredosis de propofol.

Ese dato, sumado al mensaje que envió a un amigo, es considerado relevante para reconstruir qué ocurrió en las horas previas a su muerte. En el expediente no hay indicios de la participación de otras personas en el ingreso al departamento, lo que refuerza la hipótesis de un consumo en soledad, aunque aún no está confirmada.

La muerte del anestesista no quedó circunscripta a un hecho aislado. Con el correr de los días, la investigación derivó en una trama más amplia relacionada al uso y posible desvío de fármacos hospitalarios, especialmente propofol y fentanilo.

Cómo se unen la muerte del anestesista y el caso Propofol

A partir de este caso, se unificaron distintas denuncias previas sobre robo de estupefacientes en centros de salud. La Justicia investiga si existía un circuito en el que profesionales sustraían estas drogas para consumo personal, en algunos casos en encuentros informales que fueron mencionados en la causa.

Por el caso fueron procesados el anestesista de planta Hernán Boveri, acusado como autor de administración fraudulenta, y la residente Delfina Lanusse, señalada como partícipe secundaria. Además, otra anestesista, Chantal Leclercq, quedó imputada en una causa vinculada al Hospital Rivadavia y sus dispositivos electrónicos fueron secuestrados para análisis.

Médicas propofol

Chantal Leclercq y Delfina Lanusse estuvieron en el departamento del anestesista Zalazar después de su muerte, pero el día que murió, según consta en la investigación, se encontraba solo.

El expediente está en manos del juez Javier Sánchez Sarmiento y del fiscal Lucio Herrera. Ambos avanzaron en la unificación de investigaciones impulsadas por el Hospital Italiano y la Asociación Argentina de Anestesistas.

El caso, que comenzó con una muerte por posible sobredosis, terminó por exponer un problema más amplio dentro del sistema de salud. Mientras se aguardan los resultados toxicológicos que definirán la causa exacta del fallecimiento, los últimos mensajes de Zalazar siguen siendo una de las piezas más importantes del expediente.

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