La menta es una planta aromática ideal para preparar infusiones, tragos y postres, por eso muchas personas la cultivan en el jardín de casa. Tiene un aroma inconfundible fresco, y si bien es fácil de mantener, en ocasiones se marchita o muere. En este artículo te enseñamos qué tienes que hacer si tu planta se seca este verano.
Razones por las que se muere la planta de menta
Una de las razones puede ser que el suelo se encuentre en malas condiciones. La menta necesita un suelo bien drenado, pero eso no significa que un suelo arenoso o calcáreo sea adecuado. Si el sustrato de tu jardín es fértil y con nutrientes, tu planta no debería tener problemas. En cambio, la menta que crece en un suelo pobre de nutrientes se ve amarilla y marchita.
La falta de agua también puede ser un problema para tu planta, ya que requiere suelos húmedos. De hecho, en su hábitat natural se desarrolla en claros sombreados, cerca de ríos, lagos o estanques. Esto significa que la falta de agua en el jardín la perjudica gravemente.
Sin embargo, los problemas de deshidratación afectan especialmente a las mentas cultivadas en macetas, ya que estas se secan rápidamente. Cuando esta planta está deshidratada se vuelve marrón y crujiente, y sus hojas se caen en una lluvia de polvo.
Por el contrario, el riego excesivo también mata a la planta. Este suele ser un problema para quienes cultivan la planta en maceta con mal drenaje, ya que provoca pudrición de las raíces y la posterior muerte de la menta. Cuando ocurre esta situación, la planta luce marchita, marrón, y su follaje se vuelve viscoso.
Otros factores que afectan a la menta
- Exceso de luz solar: la menta silvestre prospera en lugares sombreados. Lo ideal es que le de el sol de la mañana, pero el sol del mediodía y la tarde quema sus hojas.
- Mala circulación de aire: la menta con follaje denso necesita aire fresco que circule por sus hojas para evitar la condensación y la humedad, que provocan infecciones fúngicas.
- Plagas y hongos: una de las plagas más comunes es la pulguilla, unos insectos de tamaño pequeño que saltan y hacen silbidos. Los hongos se identifican como manchas de color gris polvoriento, amarillo o marrón. En cualquiera de estos casos, debes acudir al vivero más cercano para pedir recomendaciones.
Si tu planta de menta luce seca o marchita este verano, lo primero que tienes que hacer es evaluar su aspecto general para identificar si necesita más agua, o si está recibiendo un riego excesivo. Además, es importante evaluar la exposición al sol y otros detalles que mencionamos.






