La integración de la inteligencia artificial en la rutina de oficinas y empresas aceleró la redacción de informes en el trabajo, el análisis de planillas y la programación. El uso responsable es clave, anonimizar datos o consultar por licencias corporativas con entornos cerrados son prácticas para proteger la información.
El riesgo invisible del uso laboral de la inteligencia artificial
El uso cotidiano de herramientas como ChatGPT o Copilot para agilizar el trabajo diario abrió una brecha de seguridad en el entorno corporativo: la carga involuntaria de secretos comerciales e información estratégica.
Cuando un empleado copia y pega un documento interno dentro de una plataforma abierta, esos datos salen del control informático de la organización y pasan a ser procesados por servidores externos, lo que puede derivar en infracciones legales sobre confidencialidad.
Los 4 tipos de datos que nunca tenés que ingresar en una IA
Para evitar brechas de seguridad y resguardar la reputación de la empresa durante la jornada de trabajo, los especialistas recomiendan no compartir los siguientes contenidos bajo ninguna circunstancia:
- Listas de clientes y datos personales: subir bases de contactos, números de documento, correos o teléfonos viola las leyes de protección de datos personales.
- Estados financieros y balances no públicos: compartir información sobre facturación, costos, márgenes de ganancia o auditorías internas expone ventajas competitivas de la empresa.
- Contratos, acuerdos y secretos comerciales: introducir borradores de acuerdos, cláusulas legales o patentes en desarrollo en ChatGPT u otros modelos de IA puede anular la confidencialidad contractual.
- Códigos fuente y credenciales de acceso: pegar líneas de código informático de la compañía, claves de servidores o tokens de acceso facilita el trabajo de ciberdelincuentes en caso de filtración de bases de datos.
Buenas prácticas para proteger tu empleo y a la empresa
Adoptar un uso responsable de la inteligencia artificial en el trabajo requiere disociar cualquier dato privado antes de realizar una consulta. Esto implica anonimizar nombres propios, cambiar cifras reales por valores ficticios y eliminar referencias corporativas.
La Agencia de Acceso a la Información Pública (AAIP) publicó la Guía para entidades públicas y privadas en materia de Transparencia y Protección de Datos Personales para una Inteligencia Artificial responsable.
Se aconseja consultar con el área de tecnología de la empresa si existen licencias corporativas con entornos cerrados de ChatGPT u otros modelos de inteligencia artificial que garanticen que la información ingresada no sea almacenada ni utilizada para el entrenamiento de futuros modelos informáticos.
En pocas palabras
- Pega confidencial: introducir datos sensibles de tu trabajo en IA como ChatGPT o Copilot puede generar graves filtraciones de información.
- Riesgos laborales: compartir listas de clientes, estados financieros o secretos comerciales expone a la empresa y viola leyes de protección de datos.
- Uso responsable: anonimizar datos o consultar por licencias corporativas con entornos cerrados son prácticas clave para proteger la información.


