Historias

Prometió el secador de ropa del futuro por energía solar, pero lo que llegó en la caja indignó a todos

Cuando la ola de denuncias e indignación llegó a las autoridades y a los medios de comunicación, el hombre se defendió con una audacia asombrosa

Corría el año 1992 en Estados Unidos cuando un hombre llamado Steve Comisar dieseñó un anuncio que parecía resolver uno de los grandes problemas domésticos de la época: cómo secar la ropa de forma rápida, ecológica y económica. La promesa era irresistible: un revolucionario "secador impulsado por energía solar".

El precio fijado fue de 49.95 dólares, una suma considerable para la época. Miles de consumidores, entusiasmados por adquirir tecnología de vanguardia, sacaron sus billeteras. Sin embargo, lo que comenzó como un producto moderno terminó en una estafa monumental que dejó a todos boquiabiertos al abrir el paquete.

El contenido de la caja: una burla de 50 dólares

La expectativa se transformó en indignación colectiva cuando los compradores abrían las cajas que llegaban a sus casas. No había circuitos, ni paneles fotovoltaicos, ni manuales de usuario. Dentro solo encontraron una simple cuerda para tender y un par de broches de madera.

Cuando la ola de denuncias e indignación llegó a las autoridades y a los medios de comunicación, Comisar se defendió con una audacia asombrosa. Argumentó que, técnicamente, no había mentido: el sol y el viento son fuentes de energía natural que secan la ropa. Según él, su publicidad era rigurosamente exacta.

La caja contenía un par de broches de madera y una soga para colgar la ropa. 

La caja contenía un par de broches de madera y una soga para colgar la ropa.

A pesar de su retórica ingeniosa, la justicia estadounidense no compartió su definición de creatividad comercial. El caso sentó un precedente en los tribunales sobre los límites de la publicidad engañosa. Con los años, el historial delictivo de este hombre sumó otros fraudes con métodos similares, y se hizo conocido nada menos que ante el FBI.

Un antecedente que endureció las normativas

Esta célebre estafa sigue siendo un caso de estudio obligatorio. Como destaca el archivo histórico del Consumer Financial Protection Bureau (CFPB) de Estados Unidos, los fraudes por correo de finales del siglo XX obligaron a endurecer las normativas de protección al consumidor.

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