Análisis y opinión

Por sumatoria de indicios, Argentina gritó campeón en el Mundial Qatar 2022

La Selección Argentina se coronó en el Mundial Qatar 2022 como consecuencia lógica de una serie de indicios que se fueron encastrando hasta conformar un rompecabezas repleto de fútbol, de un Messi demoledor y de un país que desborda las calles vibrando con la tercera estrella mundialista

En el Mundial Qatar 2022 se hizo justicia, su señoría. Soy periodista especializado en temas judiciales y hace una pila de años escuché en los pasillos de los tribunales una frase que me llamó la atención: sumatoria de indicios. La misma alude a un proceso que arroja una conclusión lógica. Me permito aplicarla y desgranarla en este momento pleno de argentinidad futbolera.

Indicio 1. ¿Cómo no íbamos a conseguir la tercera Copa del Mundo si Messi jugó el mejor de los cinco mundiales que disputó?

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Messi y la anhelada Copa del Mundo.

Messi y la anhelada Copa del Mundo.

Indicio 2. ¿Cómo no íbamos a salir campeones si Scaloni llegó a Qatar con un consenso inédito, sin grieta, entre la afición?

Indicio 3. ¿Cómo no íbamos a ganar el Mundial Qatar 2022 si la Selección jugó cada partido mejor que el anterior y lo luchó a morir, preparándolo a medida según cada rival?

Indicio 4. ¿Cómo se nos iba a escapar esta Copa si el cuerpo técnico puso en cancha a los que mejor estaban para jugar por más que apenas tuvieran veintipico de años, como Julián Álvarez, Mac Allister y Enzo Fernández y Nahuel Molina, desplazando a varios números puestos, como Lautaro Martínez o Paredes?

Indicio 5. ¿Cómo no íbamos a ser campeones en Qatar si el tridente técnico Scaloni-Aimar-Samuel tienen en la sangre ese ADN tan particular que es una mezcla de Bilardo y Pekerman?

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Indicio 6. ¿Cómo no quedar en lo más alto si en cada partido se cumplió ese precepto futbolero de que el equipo debía tener una columna vertebral fuerte, como la tuvo con El Dibu, Otamendi, Enzo Fernández y Julián?

Indicio 7. ¿Cómo no íbamos a levantar la Copa por tercera vez este domingo si la prosecución de la competencia nos abrió una grilla de partidos "ganable" cuando quedaron afuera Brasil, Alemania e Inglaterra?

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El indicio número 8 también va por mi cuenta y lo percibí hace poco más de un año, cuando la Selección ganó la Copa América a Brasil y en el Maracaná: Messi se desbloqueó mentalmente y se convirtió en el verdadero Messi tras la salida/renuncia de Mascherano. Lo explico.

Messi dejó de jugar a la sombra del Jefecito y fue Messi, el que brilló en Barcelona. El que tantas veces quisimos que fuera. El que finalmente fue en este Mundial. El líder.

¿Cómo iba a ser el mejor de la Selección si a la par todo el planeta ponía sus ojos y elogios en Mascherano y aplaudía a rabiar sus quites y personalidad tan fuerte y potente dentro y fuera de la cancha?

Para mí, esto fue clave y Messi se convirtió en líder: cantó el Himno cada vez, dejó de padecer esas arcadas que lo aquejaban en momentos críticos de partidos decisivos y hasta se animó a lanzar la maradoniana frase "Andá pa´llá, bobo" que ya está en todos lados.

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El noveno y último indicio intuyo que será compartido por muchos.

¿Cómo no íbamos a volver a ser campeones del mundo si sufrimos como locos durante cinco de los últimos seis partidos con México, Australia, Países Bajos, Croacia y Francia? Porque si perdíamos nos volvíamos en la primera ronda, porque Dibu tapó penales de-ter-mi-nan-tes para avanzar y porque nos empataron dos partidos que ganábamos 2 a 0.

Sufrir para después gozar. Típico de argentinos. También en fútbol.

La tercera es nuestra. Por fin.

Mis mates en cada segundo tiempo y la camiseta albiceleste en versión bolsita de nailon que colgué en mi balcón fueron algunas de mis "costumbres". Póngale cábalas, si quiere.

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Esta tarde, ya en los primeros minutos de campeón mundial, volví a mirarme en un par de ojos celestes, casi tan potentes como los de mi viejo, aquel Carmelo Juan que alguna vez me compartió el amor por la pelota que a la vez comparto con mi hijo Joaquín.

Este domingo se hizo justicia por sumatoria de indicios. Caso cerrado, su señoría. Somos campeones otra vez.

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