Análisis y opinión

Final Selección argentina- Francia: a ellos, los hechiceros que encendieron la llama, eternamente gracias

Lionel Messi nos facilitó la tarea, como Diego Maradona lo hizo 30 años atrás. A él y a este grupo de muchachos con hambre de gloria les debemos mucho más que una alegría

Tengo 38 años. Un dato que no me define pero creo es necesario que ud., lector, lo sepa antes de avanzar por estas líneas.

Y no quiero abusar de la autoreferencia pero, para no caer en la hipocresía, es necesario también que ud. sepa que soy de esas que no se cansó de repetir una y mil veces que cambia la Copa del Mundo por una Libertadores con su equipo.

Habiéndome presentado, ahora sí le digo que este Mundial nos cambió la vida.

Que ese enano de la 10 en la espalda que hace cuatro años andaba enojado por la cancha, hoy ha cambiado la manera de vivir el fútbol en muchas casas, especialmente en aquellas en las que los niños mandan.

Messi uno.jpg

No tengo más pruebas que la experiencia pero estoy segura que fue extremadamente fácil para padres-madres de las generaciones que nacieron entre mediados de los 70 y principios de los 90 la tarea de enamorar a sus hijos y adentrarlos en el mágico mundo futbolero. Ese en el que 90 minutos pueden cambiarte la semana, en el que un pase puede sacarte una sonrisa y un talentoso puede hacerte olvidar todos tus males para pasar en un instante a convertirte en un ser impensadamente feliz.

Aquellos padres, como los míos, tuvieron la dicha de coincidir con la Argentina campeona del mundo de Luque y de Kempes; y apenas 8 años después, ver volar al Diego de andares turtuosos y corazón grande que levantaría la Copa en México y, más tarde, se llevaría puesto a todo Brasil en Italia 90.

Maradona-mundial-1986.jpg

Así, casi sin hacer esfuerzo, aquellos padres solo tuvieron que abrir los ojos para ver crecer a sus hijos empapados de gloria, abrazados a un amor por la pelota que nacía allá por los 80 y que resultaría eterno para esos que en esa época eran gurrumines.

Hoy, aquellos que éramos hijos soñando con jugar como Maradona, somos los padres de los que duermen con la camiseta de Messi.

Y no debe haber sido nada fácil sacar de la desilusión a los niños que vieron durante años cómo Mundial tras Mundial y Copa América tras Copa América, la chance se nos escurría entre los dedos.

No debe haber sido fácil porque tampoco lo fue para nosotros, los ya adultos.

mundial-qatar-2022-argentina-alemania.jpg

Muchos nos aferramos fuerte a nuestro equipo y, aunque jamás dejamos de creer y mucho menos de admirar a Lionel, sí nos armamos con una coraza ultra resistente para que las finales que perdimos dolieran menos.

Hoy, aquellos que éramos hijos y hoy somos padres, también la tenemos fácil y se lo debemos a él.

A Leo, que despierta una sensación irracional de alegría en nenes y nenas que poco entienden de posiciones adelantadas. A ese capitán que se puso el equipo al hombro en Qatar y lo guió por el césped como, a la distancia y quizás sin saberlo, está haciendo con nuestros niños en el fantástico mundo del fútbol.

TE PUEDE INTERESAR: El elogio a la Selección argentina y a sus hinchas, que eriza la piel

Se lo debemos también a De Paul que, vaya uno a saber si es por su garra, por las figuritas, por Tini, porque es amigo de Messi o por qué, generó admiración total en chiquitos de 6.

julian-alvarez3.jpg

A Julián, que se coló en cada grito de gol de todas las canchitas del país.

Al Dibu, que los enloqueció de un día para el otro. A Otamendi, a Enzo, y como no... a Scaloni.

Estos hombres vestidos de celeste y blanco cambiaron nuestras vidas para siempre porque cambiaron las de ellos.

seleccion-argentina.jpg

Cambiaron las vidas de los chiquitos de menos de 10 que ya quedaron atrapados hasta la muerte en este embrujo fabuloso que se llama fútbol y del que una que vez que se entra, ya no se puede salir.

A vos, enorme Lionel Messi. A ustedes, hechiceros que prendieron la llama, esta mamá de dos les estará eternamente agradecida.