¿Es necesario arrancar por la metformina antes de empezar a tomar la semaglutida? Esta consulta, que a muchos les resulta extraña, se ha vuelto cada vez más habitual en pacientes que consumen la “droga para adelgazar ”, antes solamente recetada en tratamientos para la diabetes.
Las dudas sobre si se puede comenzar un tratamiento para adelgazar o por diabetes directamente con la semaglutida se intensificaron a partir de limitaciones o suspensiones que diversas prepagas comenzaron a realizar sobre la cobertura del medicamento, que en los últimos años se volvió muy popular entre las personas con sobrepeso.
“Los tratamientos deben seguir un esquema escalonado. Las normas indican que la metformina es la medicación de primera línea obligatoria y que el uso de agonistas GLP-1 (como la semaglutida) no está contemplado como única medicación inicial si no se ha utilizado previamente un tratamiento oral estándar”, comunicaron desde una prepaga a sus afiliados.
El programa de radio Nihuil Hora Libre consultó a Carlos Funes, director de la Obra Social de los Empleados Públicos (OSEP), acerca de estas limitaciones.
“No está mal. La cobertura de semaglutida, como la de cualquier medicamento o tratamiento, se asume cuando está bien indicada”, dijo Funes.
La cobertura de la semaglutida, la droga para adelgazar
El doctor Funes, responsable de OSEP en Mendoza, alertó sobre los abusos en el uso de la droga para adelgazar y explicó la razón de las limitaciones de obras sociales y prepagas en su cobertura: “La semaglutida salió como una indicación para trastornos metabólicos que incluyen diabetes y sobrepeso. Pero con el tiempo se popularizó entre personas que solo querían bajar unos kilos y, a veces, hasta le pedían a un médico amigo que les haga la receta”.
Esas situaciones llevaron a las obras sociales y prepagas a no cubrir la droga más que un porcentaje determinado, generalmente del 40%, como cualquier otro medicamento.
Ahora bien, dijo Funes, “en OSEP, si la droga está bien indicada, es decir que, por ejemplo, se trata de un paciente que, según nuestra auditoría, además de sobrepeso tiene diabetes y un trastorno metabólico, se brinda la semaglutida con una cobertura de al menos el 70%, que es el porcentaje que corresponde a los tratamientos crónicos”.
Lo mismo sucede, según el director de OSEP, en los casos de indicación de semaglutida de menor dosis, que es la que se receta para tratar la obesidad.
“Cuando esté bien indicada y corresponda, el paciente tendrá la cobertura y el porcentaje de cobertura según la patología que padezca”, explicó.
Ahora bien, si la obra social entiende que hubo un uso indiscriminado de la droga para adelgazar porque ese paciente no se sometió a la dieta que debía realizar, o no empezó con la escala que corresponde tomando primero metformina, que resultaba la droga indicada para su cuadro, entonces se puede suspender o limitar la cobertura.
“Si eso sucede, tantos las prepagas como nuestra obra social diremos primero empezá con el tratamiento que corresponde, que es con metformina, y luego pasá a la semaglutida”, explicó resumidamente sobre lo que puede suceder en la práctica con la cobertura de la llamada droga para adelgazar.
¿Y si el médico considera que la semaglutida debe ser la droga inicial?
Puede suceder que el profesional considere que existe una razón clínica especial que justifica el no uso de metformina y por ello haya recetado directamente la semaglutida.
En esos casos, recomiendan desde las prepagas y obras sociales, que el médico tratante puede solicitar una evaluación de excepción para que sea analizado el caso puntual, junto con su historia clínica, en la auditoría médica.
Qué son la metformina y la semaglutida
La metformina es un medicamento recetado vía oral para, en combinación con dieta y ejercicio, tratar la diabetes tipo 2 mediante el control de los niveles de azúcar en sangre.
Puede reducir los niveles de glucosa en sangre, mejorar los niveles de hemoglobina A1C y hacer que el paciente pierda peso.
La semaglutida es otra droga para tratar la diabetes tipo 2 y la obesidad. Funciona imitando la hormona GLP-1, que se libera en el tracto gastrointestinal en respuesta a la ingesta de alimentos. Una de las funciones de la GLP-1 es incitar al organismo a producir más insulina, lo que reduce la glucosa (azúcar) en sangre, y también interactúa con las partes del cerebro que reducen el apetito y producen sensación de saciedad, explica la FDA.
Entró inicialmente en el mercado como inyectable, pero ya se comercializa la versión de la droga para adelgazar en píldoras.







