Sin embargo, esta práctica es muy peligrosa para la salud, y a continuación te explicaremos por qué.
¿Por qué no hay que usar los vasos de las velas?
Los principales problemas de salud que puede generar esta práctica son:
Intoxicación
La cera de las velas contiene parafina, la cual es la responsable de que la misma tenga una consistencia sólida y aceitosa. Si no desinfectas adecuadamente el vaso, existe el riesgo de consumir los restos de dicha sustancia y que se vayan al tracto intestinal.
El sitio web MedlinePlus, asegura que consumir parafina podría ocasionar síntomas como dolor abdominal, náuseas, vómitos y estreñimiento. En caso de ingerirla, es importante no provocar vómito y acudir a urgencias para recibir un tratamiento.
Alergia
Algunas velas tienen pigmentos y aromas distintivos que se quedan adheridos al vidrio, por más de que uno los lave varias veces. Si una persona es alérgica a ellos, podría experimentar hinchazón en la lengua, en la garganta y, en casos más extremos, dificultad para respirar.
Grietas o astillas
Cada vez que encendemos las velas que vienen en vasos, el calor debilita el vidrio, y esto puede ocasionar grietas en las orillas. Algunas incluso pueden llegar a ser impercetibles para el ojo humano. En definitiva, eso te expone a sufrir un accidente, por ejemplo, lesiones en las manos y la boca.
En caso de que quieras reciclar los vasos de la vela, pero para darle otro uso (por ejemplo para guardar brochas de maquillaje, pinceles, lápices, etc), te enseñamos a continuación cómo tenés que lavar correctamente el vaso.
¿Cómo lavar correctamente un vaso de vela?
1. Llena el vaso de vela con agua caliente para que la cera se desprenda.
2. Con una cuchara retira los residuos de la cera.
3. Lava el vaso con jabón para platos y agua tibia.
4. De nuevo, llena con agua caliente y agrega unas gotas de cloro. Déjalo reposar por un día.
5. Finalmente, lava el vaso con un chorro de cloro para eliminar cualquier olor o pigmento.



