Para tener en cuenta

Por qué no se debe usar a la inteligencia artificial como psicólogo y cuáles son los riesgos

El uso de la inteligencia artificial como sustituto de un psicólogo profesional conlleva riesgos críticos para la salud mental

La inteligencia artificial es un campo de la informática que crea sistemas capaces de realizar tareas que normalmente requieren inteligencia humana, como aprender, razonar, percibir y resolver distintos problemas. Sin embargo, hay muchos que van más allá de este uso.

Muchos usuarios usan a la inteligencia artificial como psicólogo, en algo que es visto como un error por los especialistas. ¿Por qué no debe usarse así?

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El uso de la inteligencia artificial como psicólogo no es para nada recomendado. 

El uso de la inteligencia artificial como psicólogo no es para nada recomendado.

Por qué no se debe usar a la inteligencia artificial como psicólogo

El uso de la inteligencia artificial como sustituto de un psicólogo profesional conlleva riesgos críticos para la salud mental, aunque es cierto que la misma puede ofrecer apoyo emocional.

Esta tecnología es capaz de simular compasión y otras emociones mediante algoritmos, pero lo cierto es que no experimenta emociones reales ni posee juicio ético.

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La inteligencia artificial analiza solamente el texto empleado. 

La inteligencia artificial analiza solamente el texto empleado.

Los usuarios, especialmente jóvenes, tienden a ver a la inteligencia artificial como una autoridad infalible, lo que puede llevar a seguir consejos erróneos sin cuestionarlos. Puede darte un punto de vista, pero puede no ser el correcto.

Lógicamente, y por otro lado, la inteligencia artificial no tiene la capacidad de analizar el lenguaje gestual, los silencios y el tono de voz, de una persona. Solo decodifica a través del texto.

Los riesgos de usar la inteligencia artificial como psicólogo

  • Respuestas peligrosas en crisis: estudios de 2025 indican que los chatbots pueden dar respuestas inadecuadas o fatales ante situaciones críticas como ideaciones suicidas, al carecer de rapidez de juicio y ética humana.
  • Diagnósticos erróneos: el entrenamiento de la IA puede basarse en datos sesgados o de mala calidad, lo que genera etiquetas clínicas incorrectas que aumentan el estigma o la desorientación del paciente.
  • Privacidad y ética: existe una preocupación internacional por la falta de regulación adecuada sobre el uso de datos personales sensibles compartidos en estas conversaciones.
  • Efectos psicológicos negativos: el uso prolongado de la IA como "amigo" o terapeuta se ha asociado con un empeoramiento de la salud mental, aislamiento social, ansiedad y dependencia tecnológica.

Para lograr una atención segura y efectiva, se recomienda consultar con psicólogos profesionales en lugar de utilizar la inteligencia artificial.