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Pobreza: "Hay chicos que aún no van a clases por no poder comprar los útiles"

A los precios altísimos de la canasta básica, se debe sumar la lista de los útiles escolares que elevó más el costo de vida. En zonas vulnerables la situación es aún peor

El aspecto más crudo de la crisis económica provocada por la pandemia de coronavirus, es sin duda el que afecta a niñas, niños y adolescentes. En este sentido, a los adultos no solo se les complica el hecho de proveer de alimentos, abrigo, recreación y eventualmente medicamentos a los más chicos, sino todo lo que implica el hecho de haber vuelto -aunque sea parcialmente- a las clases presenciales

Así lo señalaron desde diferentes organizaciones que asisten a las personas que no pueden satisfacer sus necesidades básicas. Es el caso de Jésica, del comedor Horita Feliz, de Las Heras, de Viviana Corzo, que tiene un comedor en la zona oeste de Godoy Cruz, y de voluntarios del centro Hogar de Cristo, ubicado en el barrio Papa, también de Godoy Cruz.

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Desde estas tres organizaciones contaron lo difícil que es afrontar un año escolar semipresencial en medio de una pandemia que parece no dar tregua en cuanto a sus efectos colaterales.

Un sistema complejo

Al respecto de las necesidades básicas que las familias no pueden afrontar, Jésica Lucero contó que en la zona del Algarrobal, en donde reside con su familia, "hay muchos chicos y chicas que no han podido empezar las clases porque los padres no han podido comprarle los útiles escolares que les han pedido".

"A una familia del barrio les ayudamos a conseguir una mochilita para una nena de jardín, que iba con una mochila que los padres habían encontrado en un canasto de la basura. Estaba muy desteñida y no tenía los elementos necesarios para llevar a la escuela"

Esa realidad se multiplica a diario por los cientos y cientos de niños y niñas que viven bajo la línea de pobreza.

Jésica manifestó también que el hecho de que convivan dos sistemas -presencial y virtual- hace que la situación económica se complique más, ya que hubo que invertir dinero en ropa, calzado, útiles, fotocopias y también tener conexión a internet o datos en el celular para estar conectados durante las semanas no presenciales.

Una situación similar se vive en el barrio de Viviana Corso: "Acá viene cada vez más gente a pedirnos que los ayudemos. El otro día vino una familia entera con niños muy chiquitos. Uno venía descalzo, no se puede ya comprar zapatillas".

Proyecto solidario

En el Hogar de Cristo, desde hace muchos años tienen un proyecto solidario, antes del comienzo de las clases. Consiste en armar mochilas y dárselas completas a los chicos y chicas que lo necesitan. Sin embargo, desde esta institución explicaron que este año se complicó por el aumento de los precios de los útiles.

Sin embargo, muchas de las mochilas habían quedado desde el año pasado porque no se llegaron a repartir todas y este año se pudo arrancar con ese stock. Pero de todas maneras se hace cada vez más complejo ofrecer la misma ayuda que antes de la pandemia y de la aguda crisis socioeconómica que se está viviendo.