Si bien los casos de coronavirus han disminuido y muchas actividades escolares y sociales han vuelto a funcionar, no cesa el drama que viven las personas con discapacidad y sus familias.
Personas con discapacidad necesitan volver a los centros de día

Las personas con discapacidad necesitan volver a los centros de día.
Como en el caso de Marita Muzaber, cuya hija de 30 años, Lucía, padece de una discapacidad mental severa.
Todas las mañanas, antes de las 9, un transporte escolar especial pasaba a buscar a Lucía por su casa. La llevaba al centro terapéutico THADI, donde compartía con sus compañeros y compañeras actividades hasta las 17.
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Esa rutina diaria era la que la mantenía activa, aprendiendo a desenvolverse en la vida diaria y relacionándose con sus pares.
Sin embargo, la pandemia cortó esa posibilidad. Con el agravante que sus padres son adultos mayores, de 67 y 65 años, y ella no puede realizar ninguna actividad por sus propios medios, menos aún relacionarse con los docentes y terapeutas a través de una computadora.
En esta historia está reflejada la de muchas familias con problemas similares, que reclaman que las personas con discapacidad que tienen a su cargo vuelvan a las actividades presenciales en los centros de día. Esto no sólo porque necesitan una estimulación que en sus casas no pueden recibir por completo, sino porque la demanda de atención que requieren es agotadora para todo el entorno.
Diario UNO consultó tanto con familias, como con los directores de centros de atención y con la titular de la Dirección de Discapacidad de la provincia, que dieron cuenta de un panorama verdaderamente complejo para que las personas con discapacidad vuelvan a las actividades grupales en los centros de día.
Un protocolo cuestionado
Paola Pedroza, directora de THADI -uno de los centros de atención para personas con discapacidad más grandes del Gran Mendoza- explicó que, si bien el protocolo que la Provincia aprobó para estos casos dice que los centros de día pueden abrir sus puertas, en otros apartados manifiesta que las actividades grupales deben desarrollarse de modo virtual.
Gustavo Kretschmar, director del Instituto Naranjito, también expuso sus argumentos. Manifestó que lo que determina el nomenclador de prestaciones es que las actividades de los centros de día sean grupales, por lo tanto, no podrían costear un referente para cada persona con discapacidad que asiste a esta modalidad de atención. Naranjito tiene 250 jóvenes y adultos inscriptos a los que se atiende a diario.
Lo que está permitido es el funcionamiento de los centros terapéuticos y de atención temprana, donde cada profesional atiende en forma individual, como así también los hogares para personas con discapacidad.
En el caso de THADI, la directora explicó que hay 45 personas que residen en la Institución, y ellas también hacen uso de los centros de día. En THADI tienen una población de 250 discapacitadas a las que les urge volver a formar parte de la propuesta presencial.
Por otra parte, existe el inconveniente del personal. Estas instituciones necesitan mucha gente para llevar adelante las propuestas y también tienen personal de riesgo que no está yendo a trabajar, esto reduce las posibilidades de atención.
Al respecto, la titular de la Dirección de atención a personas con discapacidad de la provincia, Gabriela Juarez, manifestó que el protocolo no es para nada contradictorio, que las actividades en los centros de día están aprobadas y que si bien se recomienda la virtualidad para los grupos, todas las actividades terapéuticas se pueden hacer.
Puntualizó que en medio de este conflicto también se está poniendo en juego una situación que excede la incumbencia de la provincia: y tiene que ver con que el gobierno Nacional ha incrementado el valor de las prestaciones sólo en 10% y quienes proporcionan estas prestaciones están pidiendo que se incrementen en 40% más.
Es decir que en esta causa, convergen diferentes factores que complican la situación, pero en el medio se encuentran las personas con discapacidad que requieren ser atendidas.
Sin embargo, la directora de THADI manifestó que institucionalmente se están organizando para recibir a algunas personas que por su discapacidad, situación social o familiar no puedan realizar actividades en sus casas.
Grupos de riesgo
Pedroza y Kretschmar coincidieron en que la población que ellos tienen a cargo es considerada de riesgo. Entonces, recibir grupos es peligroso para todos. El director del Naranjito explicó porqué no se puede atender a los discapacitados en forma presencial y por grupos.
Al tiempo, dio un mensaje a las familias que quieren volver a llevar a sus integrantes con discapacidad a los centros de día.
Pedroza realizó una crítica a las habilitaciones que otorga el gobierno.
Discapacidad y rutinas: para qué sirven
Diario UNO consultó, además, a la licenciada en Ortopedagogía, Andrea Scaciante, quien explicó por qué son importantes las actividades presenciales para las personas con discapacidad.
"Para las personas con discapacidad, las rutinas son fundamentales, incluidas sus terapias. Estas influyen en su estructuración mental y física, les permiten la posibilidad de organizarse internamente, para poder realizar las actividades de la vida diaria"
Explicó, además, que al no tener estas rutinas, las familias se encuentran desbordadas por esta situación.
"Esto sucede porque todo lo que las personas con discapacidad pueden ir adquiriendo a nivel cognitivo tiene que ver con la experiencia, su experiencia de tener una rutina diaria que se repite, los estructura intelectual y mentalmente, eso permite que ellos puedan estar atendiendo a diversas situaciones, sabiendo con anterioridad lo que va a pasar"
La profesional destacó que por la pandemia y la cuarentena todas esas rutinas cambiaron. Los pacientes están desestructurados internamente, esto hace que su capacidad de aprendizaje disminuya, que su estado emocional sea más inestable. Al no tener contacto con otros en los lugares que asistían, ya sea centros terapéuticos, centros de día o escuelas, se pierde mucha capacidad de adaptación a las situaciones cotidianas
"Emocionalmente, la cuarentena nos ha bloqueado a todos: por perder la experiencia de compartir con otros, ha sido terrible para cualquier persona, pero hay grupos que lo sienten más los que tienen discapacidad intelectual".