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Padres en lucha con una ART por su hijo accidentado

Enzo Martínez está en rehabilitación y necesita dejar el hospital para continuar el tratamiento en su casa. Pese a un fallo judicial, la ART no responde

La pesadilla comenzó el 17 de noviembre, cuando el viaje de retorno de cuatro jóvenes bartenders se vio cortado de golpe, y las secuelas de aquel accidente aún tienen postrado a uno de ellos, Enzo Martínez. Tras meses de internación, y ya en período de rehabilitación, sus padres reclaman respuestas a la ART correspondiente para que el accidentado pueda acondicionar su casa a su nueva situación física, y también le permita hacer lo necesario para restablecer su vida lo más cercana a lo que era antes del vuelco, dejando prontamente el hospital, donde existe el peligro de contagio de Covid-19.

Lo único que buscamos como padres es lograr la mejor recuperación y el mejor tratamiento para nuestro hijo, pero la gente de la ART ni siquiera nos atiende el teléfono Lo único que buscamos como padres es lograr la mejor recuperación y el mejor tratamiento para nuestro hijo, pero la gente de la ART ni siquiera nos atiende el teléfono

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"Nunca me llamaron de la ART para que podamos hacer la externación de mi hijo. Me dejaron colgada con todo. Enzo ya no puede estar en el hospital, donde corre peligro, y lo mejor, incluso para toda la familia, es que lo podamos traer a casa, ya acondicionada, para que siga en su recuperación. Pero a pesar de la cautelar, no nos han dado respuestas ni aparecido ni llamado para hablar del tema", dijo la mamá de Enzo Martínez.

El pasado 27 de agosto, la Sexta Cámara de Trabajo ordenó a la ART el cumplimiento “con carácter de urgente” de todo lo solicitado por los padres, el otorgamiento de las prestaciones médicas, y el acondicionamiento de lugar, indicadas por el médico fisiatra en forma "inmediata”. Algunas pequeñas modificaciones se han hecho en la casa donde vive Enzo con su familia, como el baño, una rampa e ingreso, y la provisión de una cama ortopédica, pero esto es muy poco comparado con los requerimientos solicitados por el fisiatra y los reclamos sin respuesta continúan.

"El papá de Enzo Martínez -Jorge- tiene trabajo estable, pero yo apenas se accidentó mi hijo tuve que dejar mi negocio de estética y hasta ahora no puedo lograr tener ingresos, ya que es necesario estar en forma permanente, ya que usa pañales, no habla. Además de no poder ir a abrir el negocio, también se van generando deudas, y no sé cómo voy a pagarlas. La gente de la ART me dejó colgada con todo, y nuestros recursos son insuficientes para darle lo necesario a nuestro hijo, y también a sus hermanos", describió con crudeza Belén, la mamá de Enzo. "Quien más nos ayudó fue uno de los socios de la empresa donde trabajaba mi hijo, pero no así la ART, cumpliendo con lo que corresponde", agregó.

"Enzo necesita mucho de nosotros para seguir recuperándose, algo que hace día a día, si tenemos en cuenta que estuvo un mes en coma inducido, y sufrió un paro cardiorrespiratorio. Él era un joven muy dinámico, trabajaba en el drugstore de la Universidad Mendoza, era bartender, justamente cuando ocurrió el accidente él volvía de trabajar en San Juan, y también cantaba y tocaba en una banda y hacía jui jitsu. Ahora usa pañales y no habla, está en un estado de vigilia, nos dijeron, pero entiende todo. Está como en shock. En casa, rodeado de su familia, va a progresar más rápido", concluyó la mamá de Enzo.

Enzo Martínez tiene ahora 20 años (cumplidos en mayo pasado), y cuando retornaba de trabajar en la vecina ciudad de San Juan, el auto en el que viajaba con sus compañeros se salió de la ruta y comenzó a dar tumbos a cuatro kilómetros del control limítrofe de San Carlos (San Juan), y dos de los tripulantes quedaron heridos de gravedad, entre ellos Enzo, que sufrió entre otras heridas, politraumatismo cerrado de tórax, hernia de diafragma, fístulas en los pulmones, además de fracturas múltiples de costilla y hueso sacro (debió ser reconstruido). Su vida pendió de un hilo y estuvo internado dos meses en el Hospital Rawson, donde según la familia, fueron atendidos "maravillosamente, y con mucho calor humano", según contó su mamá, Belén.

Luego vino el traslado a Mendoza, y Enzo quedó -hasta hoy- en el hospital San Isabel de Hungría, donde clínicamente está recuperado y es inminente su traslado a su hogar, algo que su familia ya está reclamando, debido al peligro de contagio de Covid-19, y por las emergencias de la pandemia, los ejercicios y demás prácticas que vayan devolviéndole el normal uso de su joven cuerpo. Sólo falta que la aseguradora de riesgos del trabajo Federación Patronal ART, que no atendió los llamados de este medio, cumpla con su función y lo determinado por la Justicia, para que una familia pueda retornar a algo parecido a la normalidad.