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Una vida singular

Padre Gustavo, el cura de El Challao que fue periodista deportivo

Editado por Raúl Adriazola
adriazola.raul@diariouno.com.ar

Cumpliendo con su quinta Fiesta de la Virgen de Lourdes como cura de la iglesia anfitriona, el padre Gustavo celebró la multitudinaria misa e hizo recordar a sus ex colegas su pasado como periodista deportivo e hincha de la Lepra, que luego se ordenó e incluso ha llegado a tener amistad con el Papa Francisco I. En su pasado como "periohincha", se destaca una anécdota inolvidable: gritó un gol de su Independiente Rivadavia en la cancha de Godoy Cruz.

Gustavo Larrazábal tiene 57 años, y hace 32 años que ingresó al seminario en Córdoba; 22 años y medio que se ordenó; y casi seis que volvió a Mendoza, ya como sacerdote, a la iglesia de la Virgen de Lourdes, en El Challao, Las Heras.

"De estar en un trabajo pastoral prácticamente de oficina, me vengo a encontrar con la labor de una de las iglesias más populares de Mendoza. Aquí hay contacto con la gente sencilla, que tiene una fe enorme. Es una locura, particularmente los días 11, en especial el 11 de febrero, día de la Virgen de Lourdes, o los fines de semana. Acá se acompaña mucho el dolor de la gente en estos momentos tan críticos", explica el cura que apenas ordenado en su congregación, y debido a su pasado de periodista y comunicador,  fue designado como director de la Editorial Claretiana, donde cumplió su trabajo pastoral durante 17 años, en el barrio de Constitución, Buenos Aires.

"Cuando mis superiores me preguntaron donde quería ir, pese a que quería seguir en la editorial un poco más, sin dudar les dije que quería venir a Mendoza. Tengo acá a mi mamá de 82 años y quería estar cerca.
Quería venir a ayudar, ya no como un superior. En noviembre de 2014 y debido a la enfermedad de mi antecesor, fui nombrado como rector del santuario de Lourdes", explicó el padre, que en el ambiente del periodismo deportivo era conocido como Tito.

Amigo del Papa

"En la editorial, en Buenos Aires, le hice todos los libros al cardenal Bergoglio. Tuvimos una linda amistad. Volví a Mendoza el 26 de febrero de 2013, y el 25 nos hablamos por teléfono, ya que se al otro día se iba a Roma al cónclave donde se elegiría al sucesor de Benedicto XVI. Me dijo: “Bueno gordo, cuando vuelva nos veremos, ojalá que pueda ir a tomarme un vino a Mendoza. ¡¡¡Ojalá viniera!!!”

“La gente fundamentalmente quiere que vos la escuchés, más allá de que la confieses o la evangelices, quieren que la escuches. La crisis va más allá de lo económico. Es impresionante en las relaciones familiares el nivel de violencia que se maneja. No tanto la física, sino la violencia psicológica", cuenta el padre Gustavo sobre su labor diaria. "Se insultan, viven en climas de guerra permanente. Padres alcohólicos o lo que es peor, en la droga".

"En seis años sólo he ido dos veces a la cancha. Una a ver a la Lepra, y otra a la Selección. Los sigo más por televisión, pero la pasión está intacta" "En seis años sólo he ido dos veces a la cancha. Una a ver a la Lepra, y otra a la Selección. Los sigo más por televisión, pero la pasión está intacta"

Padre Gustavo

El periodismo: su amor de juventud

Cuando Gustavo terminó la secundaria en el Liceo Militar, a su padre -ingeniero-  lo trasladaron a Córdoba. "En 1980 volvimos a Mendoza en enero, y el pre universitario iniciaba en agosto. O sea que tendría mucho tiempo inactivo, y algo había que hacer.

"Tenía que buscar un trabajo y como me gustaba mucho el deporte, fui a la (radio) LV10. Vicente Manuel Azcona era vecino y lo fui a ver para que me tomaran una prueba. Me fui de caradura. Antes todo era más artesanal”, cuenta Larrazábal.

Finalmente lo tomaron y comenzó su romance con el periodismo. "Me dejaron empezar, y al principio me mandaban a los partidos de la B (Liga Mendocina), vestuarios, luego a la primera y finalmente hacer los partidos principales como comentarista cuando no podía Azcona. Esto fue hasta el año 1984", rememoró. 

A principios del 85 decidió dejar el periodismo porqué se quería recibir más rápido y se cambió a Córdoba . "Esto era para cortar con la radio y otras cosas que me distraían, como el tema de la política. Si me quiero recibir me tengo que dedicar a estudiar y nada más, me dije”, explicó sobre el fin de su etapa romántica.

"Yo ya traía en mi interior este tema de ser cura, siempre me picó, desde chico. Quería ser cura y ser misionero. No quería ser cura del clero diocesano, si no de una congregación religiosa. Por eso entré a los Misioneros Claretianos, que son los que tienen a su cargo la iglesia de El Challao", finalizó la explicación sobre el camino que lo llevó a la emblemática iglesia del El Challao al padre Gustavo.

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