Si quieres transformar tu balcón o jardín en un verdadero espectáculo visual, existe una opción que supera a las clásicas que acabamos de mencionar. No se trata de una planta común, sino de una joya botánica diseñada para desbordar color: la surfinia (Petunia × hybrida).
La planta para darle color a tu jardín
La surfinia es, esencialmente, una variedad de petunia colgante desarrollada mediante hibridación. A diferencia de la petunia estándar, que crece hacia arriba en forma de arbusto pequeño, la surfinia tiene un hábito rastrero y colgante que puede alcanzar hasta un metro de longitud.
Sus flores tienen forma de trompeta y vienen en una gama infinita de púrpuras, rosas, blancos y bicolores. Su principal característica es su vigorosidad, crecen mucho más rápido y producen una cantidad de flores significativamente mayor, cubriendo por completo el follaje verde con un manto de color aterciopelado.
Cuidados básicos para una floración infinita
Esta planta es estrictamente de exterior, ya que necesita una exposición solar directa y abundante para mantener su ritmo de crecimiento. Aunque se puede plantar directamente en el sustrato del jardín para crear alfombras florales, su verdadero potencial se luce en macetas colgantes o jardineras elevadas.
Para que las surfinias se mantengan radiantes durante toda la temporada, sigue estas recomendaciones:
-
Ubicación: pleno sol (mínimo 6 horas diarias).
Riego: frecuente y abundante, especialmente en verano, evitando mojar las flores y hojas.
Sustrato: debe ser rico en nutrientes y tener un excelente drenaje para evitar hongos.
-
Fertilización: requieren abono para plantas con flor cada 15 días durante la primavera y el estío.
Mantenimiento: a diferencia de las petunias, no es estrictamente necesario quitar las flores marchitas, aunque ayuda a mantener la planta limpia.






