Con el descenso brusco de la temperatura, el jardín lleno de plantas entra en “alerta roja”. En muchas regiones de la Argentina, las heladas pueden ser traicioneras: el cielo despejado y la baja humedad aceleran el congelamiento de los tejidos vegetales.
Pero no todas las especies necesitan el mismo cuidado, ya que hay un “grupo de riesgo” que no sobrevive sin ayuda.
Plantas en peligro por las primeras heladas
No hace falta cubrir todo el jardín por las heladas, pero hay plantas que, por su origen tropical o su estructura suculenta, sufren daños irreversibles cuando las temperaturas comienzan a ser bajas.
- Cítricos jóvenes: limoneros, naranjos y mandarinos (especialmente si tienen menos de 3 años).
- Plantas de interior “en el patio”: gomeros, potus o lazos de amor que estén en galerías.
- Especies tropicales y suntuosas: santa rita (Bougainvillea), helechos, palmeras pequeñas y jazmines.
- Suculentas y cactus: al tener mucha agua en sus hojas, estas se expanden al congelarse y “explotan” los tejidos internos.
- Plantas de huerta de estación cálida: si todavía te quedan tomates o pimientos tardíos, es hora de despedirse o cubrirlos muy bien.
Kit de supervivencia para plantas: cómo cubrirlas correctamente
Cubrir una planta no es simplemente tirarle un plástico encima y decirle adiós a las heladas. De hecho, el plástico nunca debe tocar las hojas, ya que transmite el frío directamente y puede quemarlas más que el aire mismo.
- Tela antihelada (manta térmica): es la opción ideal. Es liviana, permite que la planta respire y deja pasar un poco de luz. Se puede dejar puesta varios días.
- Estructura de “tienda de campaña”: usá cañas o palos para crear un armazón alrededor de la planta. El cobertor debe apoyarse sobre esta estructura, no sobre el follaje.
- El “mulching” o acolchado: No solo hay que tapar arriba. Colocar una capa de paja, corteza de pino o incluso pasto seco en la base de la planta protege las raíces, que es la parte más vital.
Tip clave: el mejor momento para tapar es al atardecer, para atrapar el calor residual del suelo, y es fundamental destapar (si usás plásticos o telas gruesas) durante el día para evitar que la humedad condense y genere hongos.
El riego de las plantas: un aliado inesperado
Un suelo húmedo retiene más calor que un suelo seco. Un riego ligero antes de una noche de helada anunciada, puede marcar la diferencia, ya que el agua libera calor lentamente durante la noche.







