Despertarse y desayunar café o mate es una costumbre típica que tienen los argentinos para darle la bienvenida al día. Sin embargo, es bueno revisar estos hábitos cada cierto tiempo. En el caso de estas infusiones, hay que preguntarse cuál es el mejor momento para consumirlas.
Consumir mate o café en ayunas es un hábito muy extendido, ya sea acompañando con tostadas con palta, huevos revueltos, rebanadas de fruta, medialunas o incluso yogur con granola. Sin embargo, muchos especialistas afirman que ingerir estas bebidas en ayunas puede tener efector negativos en nuestro organismo.
¿Por qué no deberías consumir mate o café en ayunas?
Tanto el café como el mate contienen cafeína, una sustancia estimulante que al ingerirse con el estómago vacío, eleva rápidamente los niveles de cortisol, la llamada “hormona del estrés”. Cleveland Clinic afirma que este aumento puede generar una sensación inicial de energía, pero a la larga altera los ritmos hormonales naturales, así que interfiere en el equilibrio del organismo.
El cortisol es una hormona esteroidea producida por las glándulas suprarrenales, ubicada sobre los riñones. Es imprescindible para regular procesos como el metabolismo, el estado de alerta y la respuesta inmune, pero cuando se incrementa de forma artificial por la cafeína que ingieres en el desayuno, puede provocar nerviosismo, irritabilidad, palpitaciones y mayor predisposición a la ansiedad.
Las investigaciones señalan que beber café en condiciones de ayuna incrementa la secreción de esta hormona, mucho más que cuando se lo consume acompañado de alimentos. En el caso del mate, aunque la concentración de cafeína es menor, el efecto es similar y puede amplificarse si se lo toma en exceso o de forma repetida a lo largo del día.
A largo plazo, mantener elevados los niveles de cortisol en horarios inapropiados puede alterar el ritmo circadiano y dificultar el descanso. Además, especialistas advierten que la combinación de un estómago vacío y un pico de cafeína puede incrementar la acidez y el malestar digestivo, generando un doble impacto negativo.
Por eso, tanto el mate como el café son mejor tolerados si se consumen luego de consumir un desayuno balanceado. Así, se reduce el efecto de la cafeína sobre el cortisol y se mantiene un equilibrio más saludable en la energía diaria.






