En una era de exceso de información por la presencia de las redes sociales, donde no solo comunican profesionales sino también muchos influencers, tomar decisiones alimentarias se ha vuelto mucho más complejo y aparecen muchos mitos que pueden llegar a perjudicar la dieta.
Ni las tostadas adelgazan ni la fruta engorda: los 5 mitos alimentarios más peligrosos, según una nutricionista
Luisina Capone, nutricionista, advierte sobre la desinformación en redes sociales y desvela los mitos más comunes que rodean la alimentación y las dietas
En ese marco, desde Diario UNO consultamos a la licenciada en Nutrición y especialista en Nutrición Clínico-Metabólica Luisica Capone, matrícula 1464, sobre los principales mitos que circulan con respecto a la alimentación. "No podemos reducir la presencia de un nutriente y estigmatizar un alimento porque no somos matemática, somos biología y todo depende de cada organismo", explicó.
Mito 1: Los productos industrializados altos en proteínas son simpre más saludables
Es un mito. Algunos de estos productos suelen contener excesos de edulcorantes, saborizantes, colorantes, endulzantes y azúcares incluso. En ocasiones, ni siquiera están expuestos estos excesos en el etiquetado frontal porque son inscriptos como suplementos, no como alimentos.
"Entonces, podemos estar consumiendo un producto alto en proteínas, pero que también tenga otros ingredientes que no son tan buenos", remarcó la especialista Capone.
Además, destacó que las proteínas tienen un papel fundamental en nuestra alimentación y que las podemos conseguir a través de la leche, el queso, el huevo, la carne y las legumbres. "Estas proteínas nos ayudan a construir la masa muscular, darnos saciedad, a formar hormonas y otorgarnos inmunidad", explicó.
Por lo tanto, agregó que "no siempre necesitamos incorporar las proteínas a través de los productos industrializados" . Y si lo vamos a hacer, debemos ser consumidores críticos y fijarnos en los ingredientes para no terminar eligiendo un alimento que termina siendo ultraprocesado".
Mito 2: La ilusión de menor volumen, que se traduciría en menos calorías
"Esto quiere decir que las tostadas no aportan menos calorías que las rodajas de pan común", explicó. Es importante aclararlo porque en muchas dietas de descenso de grasa corporal, se saca el pan fresco porque se piensa que al someterlo al calor se produce directamente una pérdida de calorías.
En ese marco, destacó que "el único cambio que hay al tostar el pan es una evaporación, una pérdida de agua, por lo que el consumo de tostadas no es libre".
Es importante resaltar que las tostadas de arroz y las de pan blanco suelen aportar el mismo valor calórico, por lo que en todas las situaciones se debe moderar la cantidad.
Mito 3: Comer cada dos o tres horas mejora la pérdida de grasa
La nutricionista Luisina Capone declaró que se ha comprobado que la pérdida de grasa no tiene que ver con comer cada dos o tres horas. Se pueden realizar las cuatro comidas diarias (desayuno, almuerzo, merienda y cena) y de igual forma perder grasa.
"En algunas ocasiones, hacer esas colaciones puede inducir al picoteo y a que la persona esté siempre pensando en sí o sí ingerir algo en esos momentos", advirtió.
Mito 4: El ayuno intermitente produce una pérdida de grasa
"El ayuno intermitente no produce una pérdida de grasa más marcada que un plan de descenso de peso tradicional", aclaró la especialista en nutrición. En realidad, no desayunar y agrupar todas las comidas solo en un periodo del día no ocasiona pérdida de grasa corporal, sino que esa pérdida está dada por no desayunar.
Tranquilamente, esas calorías se pueden ahorrar de otra forma en un esquema tradicional. La pérdida de grasa es similar, por lo tanto, "si la persona opta por ayuno intermitente, debe incorporar los mismos nutrientes que evitó en el desayuno a lo largo del día", dijo.
Mito 5: La fruta debe evitarse, es azúcar puro
Es falso. "Decir que la fruta es 'azúcar puro' es un error porque olvida el concepto de matriz alimentaria", sentenció. Si bien la fruta contiene azúcar (principalmente fructosa), este viene acompañado de forma natural con fibra, agua, antioxidantes, vitaminas y minerales.
Por lo tanto, consumirla entera no actúa como si fuera una "inyección" de azúcar libre en la sangre. Por el contrario, la fibra enlentece su absorción, lo que disminuye el impacto en la glucemia, da saciedad, protege contra enfermedades crónicas y la convierte en una colación sumamente práctica y saludable para cualquier momento del día, según destacó Luisina Capone.







