El imaginario colectivo, alimentado durante décadas por el cine y las series de televisión, nos ha enseñado a identificar un ataque al corazón de una sola manera: un hombre que se lleva la mano al pecho con gesto de dolor y cae al suelo. Sin embargo, en las mujeres, esto puede no ser así.
Ni el pecho, ni el brazo: el inesperado lugar donde las mujeres sienten un infarto
Miles de mujeres pueden confundir una emergencia cardiovascular con un problema menor. ¿Cuál es el dolor que no debe pasar desapercibido?

El dolor en cuestión aparece de la nada y casi sin antecedentes.
Sucede que, muchas veces, el infarto puede presentarse de una forma completamente diferente, manifestándose en un lugar totalmente inesperado.
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De acuerdo con la Asociación Americana del Corazón (AHA), las mujeres tienen una probabilidad significativamente mayor que los hombres de experimentar síntomas de infarto que no están relacionados con el dolor de pecho, destacando de manera específica el malestar en la mandíbula, el cuello, y la parte superior de la espalda.
El factor tiempo es crucial ante un infarto. Debido a que estos síntomas atípicos suelen minimizarse, las mujeres tardan, en promedio, el doble de tiempo que los hombres en acudir a una guardia médica.
Las "banderas rojas" que no debes ignorar
Para evitar alarmarse ante cualquier molestia común, es fundamental aprender a diferenciar la tensión muscular o el dolor de muelas de un infarto en curso. Presta atención a estas señales de advertencia si eres mujer:
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Dolor sordo y opresivo: no es un pinchazo agudo en un diente. Se siente como una presión o un malestar pesado que se extiende por toda la mandíbula, el cuello o incluso la nuca.
Aparición repentina sin causa: el dolor aparece de la nada, sin haber comido algo duro ni tener antecedentes de problemas dentales.
Síntomas acompañantes: el malestar maxilar rara vez viene solo. Suele estar acompañado de un cansancio extremo y repentino, sudoración fría, mareos, náuseas o una molesta sensación de falta de aire.
No cede al movimiento: si abres o cierras la boca, te masajeas la zona o cambias de postura y el dolor no varía en lo absoluto, el problema no es de origen muscular.