Durante décadas y décadas, el ladrillo y el cemento dominaron la construcción de casas. Sin embargo, una tecnología desarrollada y ampliamente utilizada en Estados Unidos comienza a expandirse en distintos países, incluida Argentina, con una propuesta difícil de ignorar: construir una casa en tiempos mucho más reducidos y más barata.
Se trata de los paneles SIP (Structural Insulated Panels), un sistema industrializado que permite fabricar paredes completas en planta y ensamblarlas en obra en 7 días.
Y atención a esto porque estos paneles poseen una estructura tipo sándwich compuesta por dos placas rígidas, generalmente de madera OSB, que encierran una capa aislante de poliestireno expandido o poliuretano. Gracias a esta combinación, una sola pieza cumple simultáneamente funciones estructurales, de cerramiento y de aislamiento térmico. Impecable.
Según la Structural Insulated Panel Association (SIPA) de Estados Unidos, los paneles SIP pueden utilizarse en paredes, techos y pisos, contribuyendo a la construcción de viviendas con altos estándares de eficiencia energética.
La gran ventaja de estas casas: velocidad y ahorro energético
Uno de los principales atractivos del sistema es la reducción de los tiempos de obra. Como los paneles se fabrican previamente con medidas exactas según el diseño del proyecto, llegan listos para ser ensamblados en el terreno.
Esta metodología permite que la estructura principal de una casa pueda montarse en alrededor de 7 días cuando la planificación es adecuada. Luego restan tareas complementarias como instalaciones eléctricas, cañerías, revestimientos y terminaciones para dejar la casa lista para habitar, tal como publica TN.
Además de acelerar los plazos, los paneles SIP ofrecen un importante beneficio en materia de confort térmico. Su núcleo aislante reduce los puentes térmicos y ayuda a conservar la temperatura interior, disminuyendo las pérdidas de calor en invierno y el ingreso excesivo de calor durante el verano.
En cuanto al precio final, los valores difieren en relación a las empresas que ofrecen este tipo de casas. Pero con un denominador común: el gasto total es mucho más bajo que el que supone una casa de construcción tradicional.
Otro punto destacado es la precisión industrial del proceso. Al fabricarse en planta, se reducen errores de ejecución, se minimiza el desperdicio de materiales y se optimiza el trabajo en obra.


