Las plantas de interior no solo consiguen transformar los espacios en ambientes acogedores y con encanto, sino que además hacen que el aire del hogar sea mucho más saludable. Por eso, en este artículo proponemos una planta fácil de cuidar y que resulta ornamental, gracias a sus grandes hojas coloreadas.
La dieffenbachia, conocida también como galatea (Dieffenbachia spp.), es una especie nativa de las selvas tropicales de América Central y América del Sur. Su rasgo característico es su llamativo follaje, con hojas grandes que tienen dibujos donde predomina el color verde oscuro y el blanco.
En verano, desarrolla una flor blanca que tiene un espádice erecto y blanquecino envuelto por una espata verde, similar a una cala pequeña. Sin embargo, rara vez florece en interiores. Algunas especies pueden llegar a alcanzar 20 metros, aunque otras no pasan los tres metros. Tiene tallos gruesos y rectos resistentes.
Es probable que hayas visto dieffenbachias más de una vez en cualquier hogar como planta de interior. Son muy populares, ya que se desarrollan bien en condiciones de sombra y sus llamativas hojas aportan valor decorativo.
Cómo cuidar esta planta de interior
Los expertos de Ecología Verde revelan que la ubicación perfecta para esta planta de interior es cerca de una ventana o bajo un domo para que reciba semisombra. Si la cultivas en el jardín y recibe luz directa, puede quemar sus hojas.
No tolera los cambios drásticos de temperatura, otra de las razones por las que se cultiva en interior. En los hogares, la temperatura es parecida a lo largo de todo el día, además de que no hay corrientes de aire molestas.
La mezcla ideal de sustrato para la galatea es una combinación de partes iguales de turba o tierra negra con hummus de lombriz. También, puedes agregar perlita y un poco de fibra de coco. Lo importante es que el sustrato tenga buen drenaje.
Esta planta requiere un riego moderado, pero es importante dejar que el primer centímetro del sustrato se seque entre riegos para evitar regar de más. El exceso de agua hace que las hojas de la galatea se tiñan de amarillo y luzcan marchitas.
Por último, la diefembaquia debe cultivarse en una maceta de un tamaño que permita el crecimiento de sus raíces. Puede ser un recipiente de plástico o cerámica, pero siempre tiene que tener orificios de drenaje.






