Las buganvillas y glicinas son dos de las plantas trepadoras más populares para cultivar en el jardín. La buganvilla es un arbusto trepador famoso por sus vibrantes brácteas coloridas que rodean sus pequeñas flores blancas, mientras que la glicina o wisteria es una enredadera leñosa que destaca por su floración primaveral de racimos colgantes.
En esta ocasión, exploramos la Petrea volubilis conocida popularmente como flor de santa lucía, corona de reina o lazo de amor. Se trata de una especie nativa de México y Centroamérica que destaca por sus impresionantes y abundantes flores lila. Es ideal para embellecer jardines en climas tropicales o subtropicales y es fácil de cuidar.
Aunque a menudo se confunde con la glicina debido a la similitud y color de sus flores, la Petrea volubilis es distinta de cerca. La glicina sinensis es de la familia de las fabeáceas tiene hojas suaves, con inflorescencias pequeñas pero muy fragantes. Por su lado, la Petrea es de la familia de las verbenas y tiene flores son menos fragantes pero en tonos más intensos. Adicionalmente las brácteas lila en forma de estrella le dan un gran tamaño a la floración de la Petrea.
Cuidados de la Corona de reina
Los expertos de Picture This revelan que esta planta requiere una exposición a pleno sol o sombra parcial. Para una floración óptima, es ideal que reciba entre seis y ocho horas de luz solar directa por día. Prefiere suelos fértiles, bien drenados y ricos en materia orgánica. Un sustrato ligeramente ácido, enriquecido con compost, es ideal para su desarrollo.
En lo que respecta al riego, hay que evitar el encharcamiento, proporcionando un riego adecuado. Si bien puede tolerar periodos cortos de sequía, lo ideal es mantener una humedad constante en el suelo, especialmente en primavera durante el periodo de floración.
Esta planta no tolera heladas prolongadas, así que en regiones con inviernos fríos, es recomendable protegerla o cultivarla en macetas que puedan trasladarse a interiores durante las temporadas frías.
Presenta flores moradas y un crecimiento vigoroso, por lo que hay que poner especial atención a la poda. Se debe podar a pincipios de primavera para mejorar la salud y la floración, eliminando los tallos muertos y recortando las ramas excesivamente crecidas. Esta práctica mejora la circulación del aire y la penetración de la luz, alineándose con su ciclo de crecimiento para obtener mejores resultados.
Se puede propagar fácilmente mediante esquejes de ramas jóvenes no leñosas. También, puede reproducirse por semillas, aunque este método es menos común debido al tiempo que requiere para alcanzar la madurez. Teniendo en cuenta todos estos cuidados, la Corona de reina crecerá sana y llenará de flores coloridas el jardín.






