El estreno y las nominaciones de la película Hamnet no solo reavivaron el universo de Shakespeare: también pusieron en primer plano el valor histórico y actual de cada planta medicinal que aparece en escena. La coincidencia con el Día Mundial de la Vida Silvestre, dedicado este año a las plantas medicinales y aromáticas.
Así la película convirtió el fenómeno cultural en una conversación global sobre salud, biodiversidad y comercio sostenible.
La película “Hamnet” y el regreso de la planta medicinal
Escaramujo, ruibarbo, tomillo, romero o valeriana forman parte del relato de Hamnet, ambientado en 1596. En la historia, Agnes Shakespeare recurre a cada planta medicinal para aliviar dolencias cotidianas, un gesto que conecta pasado y presente.
Según Naciones Unidas y la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas (CITES), estas plantas siguen siendo esenciales hoy: una de cada cinco personas en el mundo depende directamente de especies silvestres para su alimentación o ingresos.
En países en desarrollo, entre el 70 % y el 95 % de la población utiliza medicina tradicional como atención primaria, basada en gran medida en recursos vegetales.
La película, nominada a ocho premios Oscar, resignifica ese conocimiento ancestral y lo proyecta hacia 2026, cuando la conversación sobre salud natural vuelve a cobrar fuerza.
Plantas medicinales, mercado en expansión y riesgo ambiental
El interés no es solo cultural según EFE. La consultora Data Bridge Market Research estima que el mercado global de hierbas medicinales crecerá hasta 2032 a un ritmo anual del 11,16 %, alcanzando los 447.000 millones de dólares.
Sin embargo, el auge también tiene su contracara: alrededor de 1.500 especies —más del 20 % de las utilizadas con fines medicinales y aromáticos— están en peligro de extinción por sobreexplotación, pérdida de hábitat, cambio climático y comercio ilegal, según CITES.
El áloe feroz y la madera de agar figuran entre las más comercializadas. Y a nivel local, herbolarios históricos advierten sobre la especulación con plantas como la manzanilla, cuya producción nacional disminuye frente a la exportación.
Romero, memoria y tradición
Entre las plantas destacadas en la película, el romero ocupa un lugar simbólico. Asociado a la memoria: “Hay romero, para el recuerdo”, cita el guion evocando Hamlet, también es valorado como analgésico tópico y estimulante natural.
Herbolarios tradicionales sostienen que muchas especias cotidianas son, en esencia, curativas. La infusión sigue siendo la forma más segura y popular de consumo, un puente simple entre tradición y bienestar.
Cada planta medicinal no solo es parte de un patrimonio cultural, sino también de un equilibrio ecológico frágil. Entre el auge del mercado, el riesgo de extinción es urgente.





