Julio cerró con una acumulación de nieve que alcanzó el 60% en la zona norte de Mendoza y el 80% en el Sur. Si bien se trata de niveles muy alentadores, en lo que resta del invierno deberán registrarse más nevadas intensas para alcanzar los valores normales, según los registros oficiales.
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Desde el Servicio Meteorológico Nacional elaboraron un informe en el que se evalúan los eventos climáticos que acontecieron en el séptimo mes del 2020. Según este análisis, se dieron temperaturas muy bajas en la Patagonia y "se registraron inusuales nevadas en gran parte de esa región y en Mendoza".
La entidad señaló que "no sólo se observaron grandes acumulados de nieve, sino que también hubo una alta frecuencia de días con nevadas". Esto permitió que la estación meteorológica de Malargüe se ubicara solo por detrás de Esquel en cuanto a eventos que registraron una mayor acumulación de nieve en un corto periodo de tiempo.
- Esquel: 30 cm el día 13/7
- Malargüe: 20cm el día 6/7
- Perito Moreno: 19cm el día 20/7
- El Calafate: 18cm el día 18/7
Por su parte, desde el Departamento de Irrigación explicaron que, si bien los niveles actuales son muy superiores a los que dejó el 2019, se debe tener en cuenta que el año pasado se alcanzó los niveles mínimos históricos.
En tanto, la diferencia entre la zona sur y norte de la cordillera en la provincia cada vez es mayor, siendo el sur el sector de más precipitaciones y acumulación.
¿Cuánta nieve falta?
Hasta el momento, desde Irrigación resaltan que las altas cuencas se encuentran en una muy buena situación de nieve pero aún falta que transcurran los próximos 35 días, que es la época en que se deben presentar las mayores nevadas del invierno.
De la acumulación total del año, al final de la temporada, para que sea un año normal, se tiene a la fecha: un poco más del 50% en la cuenca del río Mendoza, un 70% en las cuencas de los ríos Tunuyán y Diamante, y casi un 80% en la del Grande.
En resumen se puede decir que la acumulación actual está al 60% de la total anual, para un año normal, en el norte provincial, y casi un 80%, en las cuencas del sur”.
La situación de los caudales
Los registros de caudales en las distintas secciones de aforo de los ríos provinciales no han variado significativamente de lo que se esperaba, y siguen respondiendo a las condiciones de sequía del año 2019.
Esto es así porque las actuales nevadas, aunque buenas en cantidad, no producen aumentos en los escurrimientos, dado que las bajas temperaturas, de alta montaña, generan muy bajos deshielos.
Si este año continúa como hasta ahora y termina siendo un año normal en nevadas, los caudales importantes se registrarán recién para la segunda quincena de noviembre, época en la que los caudales de ingreso y egreso de los embalses se empiezan a compensar.
Por lo tanto, las dotaciones de los sistemas de riego, durante los meses de primavera, dependerán fundamentalmente de las reservas en los correspondientes embalses.
Hidrologicamente, luego de períodos tan extensos de sequía, registros normales de nieve no generan años normales en caudales superficiales, ya que una muy buena parte de los deshielos se dirigen a recargar acuíferos y napas, generalmente muy secos por las escasas recargas de años previos.
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La situación de los embalses
Las importantes nevadas que se han producido en todas las altas cuencas de los ríos provinciales (Cordillera Principal) no han generado efecto alguno sobre los escurrimientos superficiales de los ríos y, por ende, tampoco sobre los embalses correspondientes.
Cuenca por cuenca
Río Mendoza: ya que la demanda poblacional es muy alta en esta cuenca, en el sistema de riego no se realizó una corta total de caudales, manteniendo un turnado menor entre los distintos usuarios que lo necesitaron. Es por eso que el dique se encuentra a un 91% de su capacidad útil, con un óptimo estado para el inicio de la temporada de riego que se avecina.
Río Tunuyán: el embalse El Carrizal ha presentado este año los extremos en los que se puede manejar una obra como esta. La corta que realiza siempre el sistema de riego del Tunuyán Inferior, de la semana entre Navidad y Año Nuevo, debió extenderse casi 2 semanas más, ya que los niveles eran los mínimos históricos y no había suficiente reserva para entregar un riego completo al sistema. Los caudales de enero y febrero en el río fueron muy inferiores a los pronosticados y esperados históricamente, en algunos casos más bajos que los de noviembre de 2019, por lo que se programó una corta anual a partir de abril del 2020, con la intención de privilegiar la entrega de agua en la próxima primavera que en el otoño pasado.
Posteriormente la situación cambió radicalmente, ya que se presentaron importantes caudales a fines de marzo y principalmente durante el actual invierno, los que produjeron un rápido llenado del embalse, adelantando así el inicio de la temporada de riego, lo que se produjo esta semana, luego de que se llegara al 98% de la reserva útil del dique.
Estos altos caudales ingresantes a El Carrizal no son aportes que provengan de las cuencas altas del río Tunuyán, al contrario, son aportes de los arroyos del Valle de Uco, que se alimentan de las lluvias y nevadas bajas que se han producido en estos meses, las cuales se derriten rápidamente con uno o dos días de sol, así como de la corta anual más prolongada del riego del Tunuyán Superior.
Río Diamante: los embalses de este río presentan una reserva individual del 36% en Agua del Toro y 88% en Reyunos. Para los fines prácticos de satisfacer las demandas, el volumen total de la reserva es del 61%, no importando demasiado en cuál de los embalses se encuentre el agua.
Al ver la serie histórica de los niveles de embalse, la reserva conjunta se encuentra en los valores más bajos para la época del año.
Esta situación no es preocupante para la planificación de las erogaciones en general y para el sistema de riego en particular, ya que el volumen existente es importante si se lo compara con las demandas estimadas, por lo que se prevé que la temporada de riego no tendrá grandes problemas para los meses que vienen.
Río Atuel: los embalses de esta cuenca son los que se encuentran en peor situación, con un 35% de la capacidad útil en el Nihuil y 88% en Valle Grande, haciendo una reserva útil conjunta del 55%.
Como en otros embalses, este año las reservas llegaron a mínimos operativos prácticamente y los caudales siguen en los registros mínimos históricos, por lo que la recuperación de los niveles es muy lenta.
Si se tiene en cuenta que la capacidad máxima de los reservorios es baja, la disponibilidad del recurso es muy baja para afrontar el inicio de la temporada de riego, previéndose en valores similares a los de la temporada pasada (60%).
Se espera que las nevadas de alta montaña lleguen a niveles normales al finalizar la temporada invernal, lo que facilitará la planificación de los primeros meses de la primavera, previendo que los caudales aumentarán para fines de noviembre.




