Tristeza

Murió Michel Rolland, el enólogo que ayudó a moldear el gusto global del vino y dejó huella en Argentina

Rolland falleció este viernes. Visitó Mendoza varias veces y ayudó a posicionar el vino argentino en el mundo

El mundo del vino perdió a una de sus figuras más influyentes. El enólogo francés Michel Rolland murió este viernes en Burdeos tras sufrir un infarto, según confirmaron medios europeos. Tenía 78 años y había construido una carrera que redefinió estilos, mercados y prestigios en la industria vitivinícola global.

Su última visita a Mendoza había sido durante la Vendimia 2026, cuando vino a disfrutar de la fiesta y encontrarse con amigos y autoridades.

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Una estrella del vino

Nacido el 24 de diciembre de 1947 en Libourne, en el corazón de la región de Burdeos, Rolland creció entre viñedos familiares y se formó en enología en la Universidad de Burdeos, bajo la influencia de figuras consideradas pilares de la disciplina moderna.

Con el tiempo se convirtió en el arquetipo del flying winemaker: un consultor que viajaba de vendimia en vendimia asesorando bodegas en distintos continentes. Llegó a trabajar con cientos de productores de diversos países, imponiendo un estilo reconocible, basado en vinos intensos, maduros, de fuerte expresión frutal y con presencia de madera.

Michel Rolland
Rolland, toda una vida dedicada al vino.

Rolland, toda una vida dedicada al vino.

Michel Rolland y Mendoza

Rolland era un amante de Argentina y de Mendoza. Tanto se enamoró de las uvas del Valle de Uco, que en 1998 convenció a seis franceses para que invirtieran con él para instalar allí un grupo de bodegas que compartieran la misma filosofía. Así nació Clos de los Siete y, más precisamente, su propia bodega, que se llama Rolland e inauguró en 2010, tras una década de trabajo en esos viñedos.

Su influencia fue decisiva en la globalización del vino. Admirado por algunos y cuestionado por otros, Rolland encarnó como pocos la tensión entre tradición y mercado. Su figura quedó retratada incluso en el documental Mondovino, donde aparecía como símbolo de esa transformación.

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Su intervención contribuyó a posicionar al vino argentino -en especial al malbec- en el radar internacional, elevando estándares de calidad y conectando al país con los grandes mercados. Su influencia, más que técnica, fue cultural: ayudó a construir una idea de vino pensada para el mundo.

El legado de Michel Rolland

El ingeniero agrónomo Marcelo Casazza recordó al francés en una entrevista de Radio Nihuil: "Él aportó mucho a nuestra industria. Con cada palabra te enseñaba, y dio trabajo a muchísima gente. Andaba por cientos de bodegas del mundo y eligió Mendoza y Argentina porque encontró acá cosas distintas que a él lo enamoraban. Nos ayudó a todos a crecer".

Casazza, que trabajaba con Rolland desde 1996, continuó: "Estuvo en la última vendimia -Michel venía seguido- y dijo que esta había sido la fiesta que más le había gustado. El último almuerzo con él fue el lunes posterior, junto a Walter Bressia y toda su familia. Estaba muy contento, porque él siempre disfrutó de la vida".

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