La Antártida es el continente más remoto de la Tierra y también uno de los lugares con el clima más extremo del planeta. Aunque durante el verano puede convertirse en un destino turístico sorprendente y transformador, las características del territorio hacen que la posibilidad de mantener una población humana permanente sea un desafío.
Mientras que 1.000 personas viven en la Antártida 4 millones eligen el Ártico por una razón
La marcada diferencia de temperatura entre Antártida y Ártico se explica por su geografía: un continente elevado y helado frente a un océano moderador.

Ventiscas capaces de reducir la visibilidad a pocos metros, temperaturas extremas, mares congelados que dificultan la navegación y vuelos que dependen de condiciones meteorológicas favorables forman parte de la vida cotidiana en el continente blanco.
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La Antártida y el desafío de vivir en el continente más extremo del mundo
En los asentamientos civiles que funcionan allí, quienes permanecen durante el invierno deben afrontar meses de aislamiento y depender, en gran medida, de la infraestructura disponible y de la colaboración entre los pocos habitantes que permanecen en la zona. La Antártida es el único continente de la Tierra que no tiene una población humana autóctona.
Los seres humanos comenzaron a llegar de manera exploratoria durante el siglo XIX y las primeras estancias prolongadas se desarrollaron hacia finales de ese período. A diferencia de otros territorios del planeta, el continente no cuenta con residentes permanentes: su población varía según la época del año, desde unas 4.000 o 5.000 personas durante el verano hasta alrededor de 1.000 durante el invierno.
Esta situación contrasta con la del Ártico, la otra gran región polar del planeta. Allí existen comunidades indígenas que habitan el territorio desde hace miles de años, entre ellas los inuit, yupik e iñupiat. En la actualidad, el Ártico alberga a varios millones de personas, entre comunidades indígenas, habitantes de ciudades, trabajadores, cazadores y pastores. Muchas de estas poblaciones mantienen actividades tradicionales mientras enfrentan un entorno que también está atravesando importantes transformaciones.
¿Por qué la Antártida es mucho más fría que el Ártico?
La diferencia de temperaturas entre ambos polos no se explica únicamente por su ubicación geográfica. La configuración física de cada región también cumple un papel fundamental. La Antártida es un continente cubierto por una enorme capa de hielo y tiene una altitud promedio superior a los 2.000 metros sobre el nivel del mar. A medida que aumenta la altitud, las temperaturas descienden.
El Ártico, en cambio, es principalmente un océano rodeado por tierra. El agua tiene una mayor capacidad para absorber y conservar el calor que la superficie terrestre, por lo que ayuda a moderar las temperaturas de la región. La Antártida, al estar formada por una masa continental elevada y cubierta de hielo, pierde calor con mayor facilidad y registra temperaturas mucho más bajas.
A esto se suma la diferencia en la radiación solar que recibe cada región durante sus respectivos inviernos. La Tierra se encuentra más alejada del Sol durante el invierno del hemisferio sur, cuando ocurre el afelio, aunque este factor tiene un impacto menor que la altitud, la superficie cubierta de hielo y la configuración geográfica de ambos polos.
En pocas palabras
- Diferencia polar: La Antártida es más fría que el Ártico por ser un continente elevado, mientras que el Ártico es un océano que modera la temperatura.
- Población: En la Antártida viven miles de personas estacionalmente, a diferencia del Ártico que alberga millones de habitantes permanentes y comunidades indígenas.
- Geografía clave: La altitud de la Antártida y la presencia de océanos en el Ártico explican sus marcadas diferencias climáticas y de habitabilidad.