Mezclas beneficiosas

Mezclar salsa de tomate con bicarbonato: por qué recomiendan hacerlo y para qué sirve

Esta mezcla es ignorada por muchas personas, pero lo cierto es que puede darte grandes beneficios en el mundo de la cocina

Editado por Luciano Carluccio
carluccio.luciano@diariouno.com.ar

El universo de la cocina y la gastronomía casera está repleto de secretos compartidos de generación en generación. En este sentido, la mezcla de bicarbonato de sodio con la salsa de tomate se ha consolidado como una de las técnicas indispensables para quienes buscan lograr un resultado perfecto, sabroso y amigable con la salud digestiva.

Aunque preparar una buena salsa de tomate parece una tarea sencilla que solo requiere tomates maduros, aceite y condimentos, a nivel molecular ocurre una batalla por la acidez y el equilibrio del sabor. Al incorporar el bicarbonato, se desencadenan procesos fundamentales que mejoran la receta de manera impensada.

La salsa de tomate puede tomar otro sabor cuando le agregas este ingrediente.

Por qué recomiendan hacer esta mezcla

El tomate contiene de forma natural ácidos orgánicos (principalmente cítrico y málico) que le otorgan un pH bajo, ubicado habitualmente entre 4.0 y 4.5. Esta característica hace que muchas preparaciones resulten indigestas o causen molestias como acidez estomacal y reflujo gástrico.

El bicarbonato es muy utilizado en el mundo de la cocina.

Quienes defienden este truco culinario aseguran que el bicarbonato de sodio actúa como un compuesto alcalino clave que reacciona químicamente con la acidez de la salsa, neutralizándola de forma directa y transformando parte de los ácidos en agua y dióxido de carbono.

La potente mezcla de la salsa con bicarbonato sirve principalmente para potenciar la calidad del plato y cuidar la salud de los comensales:

  • Neutraliza la acidez física: a diferencia del truco tradicional de agregar azúcar, el bicarbonato reduce de forma real la carga ácida de la preparación.
  • Previene molestias digestivas: uno de los principales beneficios de esta técnica es que evita el ardor de estómago y la pesadez tras consumir platos con pastas, pizzas o estofados.
  • Resalta el sabor natural del tomate: al eliminar el exceso de acidez, emergen con mayor claridad las notas dulces y frescas del propio tomate y de las hierbas aromáticas integradas.
  • Opción sin azúcares añadidos: se transforma en una alternativa ideal para personas que buscan cuidar su ingesta calórica o que padecen diabetes, evitando el uso de endulzantes artificiales o azúcares refinados.

Cómo aplicar el bicarbonato en la salsa de tomate

Para obtener todos los beneficios sin alterar negativamente el sabor final, los expertos recomiendan utilizar apenas un cuarto de cucharadita de café de bicarbonato de sodio por cada litro de salsa.

El momento indicado para añadirlo es hacia el final de la cocción. Al incorporarlo, la mezcla generará una leve espuma por la liberación de dióxido de carbono, algo completamente normal. Solo basta con revolver suavemente durante un par de minutos hasta que desaparezca la efervescencia para disfrutar de una salsa perfecta y suave.

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