En el mundo del bienestar natural, a veces las combinaciones más sencillas son las más poderosas. Mezclar miel con sal marina se ha convertido en una tendencia creciente no solo por su sabor, sino por los sorprendentes beneficios que aporta al metabolismo, el descanso nocturno y el rendimiento físico.
En esta nota exploraremos las propiedades y usos de la miel y la sal marina, dos ingredientes naturales con una larga historia de aprovechamiento. Cada uno, por separado, posee características únicas que los hace valiosos.
Mezclar miel con sal marina: por qué recomiendan hacerlo y para qué sirve
Mezclar miel y sal marina es un remedio casero popular que combina la energía rápida de la miel con los electrolitos de la sal para mejorar la hidratación, estabilizar el azúcar en sangre y reponer minerales, ideal para antes o después del ejercicio.
También se le atribuyen beneficios para la piel (exfoliante), la energía y el estado de ánimo, pero es crucial la moderación y consultar a un profesional de la salud para evitar problemas como el exceso de sodio.
La sal ayuda a relajar el sistema nervioso y la miel promueve la melatonina, regulando el cortisol para un descanso profundo. Es decir, esta mezcla ayuda a mejorar la calidad del sueño.
Sus propiedades antibacterianas y antioxidantes de la miel, junto con los minerales de la sal, pueden reforzar las defensas. Como si fuera poco, esta mezcla también puede servir para regular el estrés, ayudando a mantener un estado de ánimo estable.
Como se dijo antes, recuerda que siempre es recomendable consultar a un especialista antes de incorporar remedios caseros, especialmente si tienes condiciones médicas preexistentes.
Cómo preparar y usar esta mezcla para obtener beneficios
- Para energía/sueño: mezcla una cucharadita de miel con una pizca de sal marina y consúmela antes de entrenar o acostarte.
- Para dormir: puedes dejar la mezcla bajo la lengua por 30 segundos antes de tragarla para una absorción más directa.
- Exfoliante: combina miel con sal (o azúcar) y masajea suavemente la piel.
- En agua: añade miel, sal y limón a un vaso de agua tibia para una bebida rehidratante.






