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Realizan una gran obra que merece ser imitada, ya que le dan de comer a 157 chicos en el merendero Pequeños Gigantes de Perdriel, Luján. Los impulsores de este gran emprendimiento solidario son Sandra Salinas Balderramo (42) y su marido, José Luis Morales (53), quienes piden ayuda para no cerrar las puertas del establecimiento.

Para colaborar con el merendero, podés comunicarte al  0261 153610772.  Para colaborar con el merendero, podés comunicarte al  0261 153610772. 

"El comedor está en una situación muy difícil, de 157 niños, 115 vienen a comer de martes a viernes. Nos cuesta mucho llenar una olla de 50 litros. Mis colaboradoras son Juana Sosa, Alejandra Corbalán y Silvia Salinas, que está operada y no está trabajando ahora", relató una humilde Sandra.

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Señaló que "se nos hace muy difícil darles un plato de comida. El otro día teníamos salsa y arroz y a las 16 ya andaban con hambre. Ruego a Dios de no tener que cerrar por falta de alimentos, tengo confianza y esperanzas que la gente nos va a ayudar".

Pequeños Gigantes (está ubicado en la manzana C casa 5 del barrio cuadro Estación 3) nació el 29 de diciembre de 2016 y tenía pocos niños. "Hoy tengo un montón de chicos. Tenemos la suerte de recibir la ayuda del municipio de Luján, ya que nos da da el tubo del gas, huevos y verduras. Una bolsa de papas nos dura una semana", detalló.

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"Ya hubo gente que nos ayudó y fue fabuloso. Les pude cocinara a los chicos con chorizo y ensalada de tomates. Sé que volverán tiempos mejores para ellos", afirmó con un dejo de esperanza.

Destacó que María Fernanda Oro,  Graciela y su esposo Ernesto donaron carne, algo muy importante para los pequeños. Y resaltó que un centro comercial también le da apoyo en su difícil tarea.

También nombró a otra mujer que colabora con la causa, Carina Palacios, quien dona pan todos los días. "No me olvido de las cosas que hacen por mis niños. Les hacemos una olla grande de té, que les sirve como cena y también como desayuno, porque al otro día vienen a comer de 11.30 a 13", comentó emocionada.

También su esposo, José Luis, está acondicionando el techo del lugar. Es albañil y dona la mitad de su sueldo para los pibes, algo que es digno de destacar.

"Hay comedores que están en Luján que entregan la mercadería o les cocinan y se los dan en tupper, pero yo no hago eso. Simplemente me quiero asegurar que mis niños coman. Hay hogares donde comen los mayores y se olvidan de los niños o venden la mercadería", enfatizó.

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Es de esperar que el comedor siga alimentando a los pequeños. Es una gran ayuda que Sandra les da de corazón, algo que no abunda en estos tiempos.

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