Mendoza atraviesa desde este viernes una situación meteorológica compleja marcada por las tormentas y un récord de lluvias muy poco usual para enero, que superaron los registros promedio de los últimos 30 años, según datos oficiales. Por lo que marcan los pronósticos del Servicio Meteorológico Nacional y Defensa Civil, la situación continúa al menos durante todo el sábado.
Por este motivo, los organismos oficiales advirtieron que se mantienen las alertas amarilla y naranja para Mendoza, con pronóstico de nuevas tormentas, posibles lluvias intensas y ocasional caída de granizo durante el fin de semana y el inicio de la próxima.
En este contexto, las autoridades pidieron extremar precauciones, especialmente en las áreas más afectadas por el temporal del viernes, donde muchas familias aún no lograron recuperarse de los daños sufridos.
Una tormenta histórica que dejó daños en toda la provincia
El viernes 30 de enero quedará marcado como uno de los días de lluvias más intensas de las últimas 3 décadas en Mendoza. De acuerdo a los registros oficiales difundidos tras el evento, las precipitaciones superaron ampliamente los valores promedio históricos, un dato que dimensiona la magnitud del fenómeno.
La tormenta afectó con distinta intensidad al Gran Mendoza, el Valle de Uco, el Este provincial y zonas del Sur, donde se reportaron calles anegadas, viviendas inundadas, caída de árboles, techos dañados y vehículos arrastrados por el agua.
En algunos departamentos, la lluvia cayó en cortos períodos de tiempo con una intensidad poco habitual, lo que colapsó desagües y complicó la circulación.
Si bien no hubo que lamentar víctimas fatales, Defensa Civil tuvo que realizar casi 500 intervenciones, entre las más importantes, rescate de personas, algunas de ellas trabajadores que se encontraban llevando adelante sus tareas en caminos casi arrasados por el agua.
Desde esta institución remarcaron que el saldo material fue importante y que aún se continúa relevando la magnitud de los daños. El impacto del temporal volvió a poner en agenda la vulnerabilidad de algunas zonas urbanas frente a situaciones climáticas extremas.
El pronóstico: continúa la inestabilidad y se mantiene la alerta
Según el último reporte de Defensa Civil, este sábado 31 la provincia permanece bajo condiciones de inestabilidad, con cielo mayormente nublado y probabilidad de precipitaciones en distintos sectores. Durante la tarde y la noche se espera una reactivación de tormentas que podría afectar al Gran Mendoza, el norte del Valle de Uco y zonas del Este.
Las autoridades advirtieron que no se descarta la caída de granizo durante la tarde y la noche, y que las tormentas podrían extenderse hasta la madrugada del domingo. Las temperaturas se mantendrán moderadas, con máximas cercanas a los 28 grados.
Para el domingo 1 de febrero, el Servicio Meteorológico Nacional anticipa un escenario todavía inestable, con probabilidad de lluvias en el Valle de Uco y el Gran Mendoza durante la mañana y la tarde. Si bien se espera una mejora hacia la noche, el riesgo meteorológico no desaparece del todo.
El lunes 2 de febrero se prevé un ascenso de la temperatura, con máximas que podrían alcanzar los 33 grados, y la presencia de viento Zonda leve a moderado en el Sur provincial, especialmente en Malargüe. Hacia la noche, volverían a darse condiciones favorables para el desarrollo de tormentas, que podrían extenderse a la madrugada del martes.
Recomendaciones ante la reactivación de tormentas
Ante este escenario, el Servicio Meteorológico Nacional mantiene alerta amarilla y naranja para todo el territorio mendocino, lo que implica fenómenos con capacidad de generar daños y afectar actividades cotidianas.
Desde Defensa Civil reiteraron una serie de recomendaciones básicas: evitar circular por calles anegadas, no resguardarse bajo árboles ni postes durante tormentas eléctricas, asegurar objetos que puedan volarse y mantenerse informados a través de canales oficiales.
La situación continúa bajo monitoreo permanente, mientras la provincia transita días de alta vulnerabilidad climática tras las tormentas que ya quedaron registradas en enero por su intensidad.



