Este domingo, como cada 25 de julio, se celebra en nuestra provincia la fiesta del Santo Patrono Santiago Apóstol, devoción que se remonta a los fines del siglo XVI. Guerrero y conquistador de almas, era el santo que veneraban los soldados españoles que durante siglos lucharon contra los moros. Fue además el patrón de Santiago de Chile, y a nuestra tierra llegó cruzando la cordillera con la expedición fundadora de 1561. Debido al contexto de pandemia por coronavirus, este año no se realizará la tradicional procesión por las calles céntricas, y en su lugar se realizarán cuatro misas, en los siguientes horarios: 10; 11.30; 17 y 18.30.
Nuestra provincia decretó por la ley 4.081 promulgada en 1976, al 25 de Julio como el día de celebración del Santo Patrono Santiago, y feriado provincial. Las principales actividades en los tiempos actuales para honrar al protector, han sido la procesión y la disputa del Clásico Santo Patrono Santiago en el Hipódromo de Mendoza, calificada como una de las carreras más importantes del turf del interior del país, y que se empezó a correr en 1956, siendo su ganador el caballo Mancebo.
La tradición oral dice que si los mendocinos no concurren a la procesión del Patrono temblará. Esta idea se cree que surge de un año en que por cuestiones climáticas no se hizo la procesión para la fecha, y comenzó a temblar. Alarmados los religiosos, sacaron la imagen de Santiago para pasearla por las calles, y la actividad telúrica cesó de inmediato.
La historia del patronazgo
El santo más emblemático de España, el que acompañaba las arengas de los militares y que estaba en el pedido de protección en los labios de las tropas que supieron levantar el imperio "donde no se ponía el sol", en el siglo XVI no fue inicialmente el elegido como "abogado y protector" de esta ciudad. En el acta de fundación de Mendoza, consta que Don Pedro del Castillo, decidido a establecer la ciudad y nombrar su cabildo, dispuso señalar la advocación de la iglesia a San Pedro. Sin embargo, por tradición, con el correr de los años se comenzó a rendir homenaje a Santiago Apóstol. Recién en 1575 se hace explícita la mención al Apóstol como patrono de la ciudad y desde entonces la documentación da testimonio de la reiteración anual de la ceremonia como festejo establecido definitivamente.
En la época de la colonia, la festividad en su honor duraba dos días, en los cuales las campanas de la Iglesia tañían incansablemente, y se paseaba el pendón con la imagen del santo por las calles de la ciudad, que sería prácticamente destruida en el terremoto de 1861.
La imagen que la provincia veneró durante más de 400 años fue la del Santiago guerrero o "matamoros", que llegó a Mendoza desde España en el año 1600. Muestra al santo sobre un caballo, empuñando una espada y con dos musulmanes a sus pies, tal como se apareció a los españoles que lucharon contra los moros en la batalla de Clavijo -La Rioja-, el 23 de mayo del año 844, en la llamada guerra de la reconquista, donde los españoles comenzaron a recuperar su territorio, dominado por siglos por los invasores árabes.
Ese ícono fue reemplazado en 2001 por uno que muestra otra faceta del santo, la del Peregrino que predicó en Judea y Samaria y evangelizó España y organizó su iglesia. La figura, que desde entonces preside la tradicional procesión, fue tallada en madera por la monja Marta Morader, de la congregación de misioneras Claretianas. Las dos imágenes se encuentran en la parroquia Santiago Apóstol y San Nicolás en calle Sarmiento, en Mendoza.
El primer mártir
Después de evangelizar España, Santiago regresó a Palestina en plena persecución contra los cristianos. Murió asesinado por el rey Herodes Agripa I, el 25 de marzo del año 41 (a.c.) y hay una leyenda que cuenta que su acusador se arrepintió antes de que mataran a Santiago y también fue decapitado. El apóstol fue sepultado en Jerusalén, pero sus discípulos recobraron el cuerpo y lo trasladaron a Galicia -Finisterre-, en una barca milagrosa, guiada solamente por Dios.
Campo de estrellas
La tumba de Santiago Apóstol fue olvidada por más de 800 años. Bajo el reinado de Alfonso II (789-842), un ermitaño llamado Pelagio recibió en una visión el conocimiento de donde se encontraban los restos del Apóstol. El campo donde yacía la tumba escondida se llenó de una luz brillante y desde entonces se le conoce como "Compostela" (Campo de Estrellas).
El obispo de Iria Flavia, Theodomir, después de investigaciones declaró que eran verdaderamente los restos y la tumba del Apóstol Santiago. El Santo Padre, León XIII, en 1884, en forma de Bula Papal confirmó que los restos en Santiago de Compostela pertenecían a Santiago Apóstol.





