Una mendocina está en Italia intentando lograr que se impute al asesino de sus padres, que logró salir del país y se refugió en una exclusiva villa del Mediterráneo. Eva Lerouc (o Leroux) busca al represor Carlos Luis Malatto, quien está señalado en una docena de acusaciones por delitos de lesa humanidad, ocurridos en los 70 en San Juan y Mendoza, y que fue partícipe en el fusilamiento de Alfredo Leroux y la desaparición de Marta Saroff, los padres de Eva, ambos vecinos del departamento mendocino de San Martín.

El 20 de noviembre 1976 en Cañadón Negro, en San Juan, fue ametrallado Armando Alfredo Leroux (Legajo CONADEP 7151) y secuestrada y desaparecida su esposa Marta Elida Saroff (Legajo CONADEP 4718 – 5209).

Dos años antes, el 18 de mayo de 1974, había nacido la primera hija del matrimonio, María Eva y en abril de 1976 nació Fernando, el hermano menor de Eva.

Hay una serie de testimonios que vinculan con claridad al teniente coronel del RIM 22, Carlos Luis Malatto, como quien dirigía el grupo que ejecutó a Leroux e hizo desaparecer a Saroff.

Ya antes había declaraciones que lo indicaban como coautor de los asesinatos de la modelo y militante peronista franco-argentina, Marie Anne Erize, el soldado Jorge Bonil, el rector de la Universidad Nacional de San Juan, Juan Carlos Cámpora y el dirigente del Partido Comunista sanjuanino, Ángel José Alberto Carvajal.

Incluso en el año 2000 el ex gobernador sanjuanino José Luis Gioja, que estuvo detenido en un centro clandestino, dijo que “Olivera (Jorge, mayor del Ejército) y Malatto formaban parte de un grupo de tenientes y subtenientes que nos interrogaban y nos torturaban hasta dejarnos exhaustos. Después nos daban bebidas alcohólicas para que nos recuperáramos”, y Rogelio Roldán, un ex preso político, también recordó ene se tiempo que “había un grupo de tareas que actuaba dentro y fuera de la cárcel. Los más duros eran Olivera y otro llamado Malatto. Nosotros teníamos un código entre los presos: cuando decíamos que venía “el capitán Malavera”, (por Malatto y Olivera) era que llegaban los dos juntos, y seguro que la pasábamos mal”, recordó en ese tiempo.

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El escape de Malatto

En 1987 ya se había ordenado proceso contra Carlos Luis Malatto por su actuación, junto a Jorge Olivera, en los secuestros y torturas de Oscar Alfredo Acosta y su mujer Virginia, de Marta Saroff de Leroux, de Margarita Camus, Guillermo Guilbert, Fernando Mot, Adolfo Andino y por la desaparición de Vicente Masitelli, además de las ya mencionadas de Erize, Bonil, Cámpora y Carvajal.

Irónicamente y hasta al menos el 2000, y beneficiado con la ley de Obediencia Debida, el teniente coronel Malatto estuvo a cargo del área de Relaciones Humanas de la Octava Brigada de Infantería de Mendoza y vivía en la calle Sánchez, de Godoy Cruz.

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En 2010, el juez federal de San Juan Leopoldo Rago Gallo ordenó la indagatoria de Malatto y su detención, pero un año después la Cámara de Casación la dejó sin efecto la orden. Malatto se fugó ha Chile en 2011, cuando se filtró que había una orden en su contra. Logró pasar la frontera con su pasaporte italiano pese a que pessaba sobre el una prohibición de salir del país y esto no quedó registrado en Migraciones. Luego viajó a Italia, donde vive con su doble nacionalidad y está a salvo de la captura internacional en su contra que pidió la Justicia argentina.

Malatto, que aquí había sido representado legalmente por Eduardo San Emeterio, eligió en Italia como abogado a Augusto Sinagra, vinculado estrechamente a la ultraderecha italiana y que fue abogado del magnate Licio Gelli, el maestro de la logia masónica Propaganda Due (P2) y que tenía como adherentes argentinos a José López Rega, Carlos Suárez Mason y Emilio Eduardo Massera.

El juez Rago Gallo pidió la extradición de Malatto pero, en 2014, la Cámara de Casación italiana la aceptó pero la Suprema Corte de ese país la rechazó sobre la base de que no estaban detallados los delitos en los que habría participado como integrante del Ejército. En junio de 2015 la embajada argentina le reclamó nuevamente la extradición y también la fiscalía reiteró el pedido.

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Mientras tanto en Italia las agrupaciones de derechos humanos italianas Proyecto de Derechos de Roma y Asociación 24marzo presentó una denuncia contra el represor y el ministro de Justicia italiano Andrea Orlando ordenó que se inicie una investigación.

En junio pasado un equipo periodístico del medio La Repubblica encontró a Malatto en su casa, en un barrio cerrado de la isla de Sicilia, en una exclusiva zona de yates, mar y cócteles debajo de la sombrilla.

Para declarar como querellante en la causa abierta en Italia, que se encuentra en etapa de sumario, fue que viajó Eva Lerouc, la hija de los sanmartinianos asesinados. Declaró ante el procurador jefe adjunto Francesco Caporale y dos fiscales, Francesco Dall’Olio y Laura Condemi.

Además se agregó las denuncias contra Malatto por las desapariciones de Daniel Russo y Florentino Arias en San Juan. Por estos hechos declaró el miércoles, que viajó junto a Eva, Alberto Rivas, quien declaró por el caso Russo.

Rivas fue un preso común en el penal sanjuanino de Chimbas y reconoció a Malatto en todos los operativos de torturas y presenció el homicidio de Ángel José Carvajal.

Después de declarar ante la justicia italiana, Eva contó en un reportaje a Página 12, que “yo traje una serie de recortes de diarios en los que el RIM 22 aparecía como responsable de la muerte de mi papá. Y no sólo aparece el nombre de mi padre en el artículo sino también el alias que tenía, “Chastro”, porque decían que era muy “chastrín” para vestirse. También les entregué fotos y documentación de los jueces de Mendoza que se dijeron disponibles a hablar con los jueces de aquí”.

Además indicó que “todo esto ha sido una experiencia muy fuerte. Para mí se resume en eso que cantamos en las marchas contra los torturadores: ‘como a los nazis, les va a pasar que donde vayan los iremos a buscar’. Lo que esperamos es que se pueda llegar a extraditar a Malatto para ser juzgado en Argentina. Esperamos que al menos en Italia no se pueda mover como quiera”.

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