Siempre fue una persona en busca de algo. Inquieta, curiosa y que se atrevió a romper moldes. En su hogar encontró las bases para contestar muchas preguntas, y también un camino. En ese camino de iluminación fue subiendo y elevándose. Hoy, es la Gran Maestra de la Gran Logia Femenina Argentina. María Elena Castillo es la primera mujer del interior del país en alcanzar el pasado 6 de marzo este nivel de maestría en la masonería, y su idea es fortalecer cada vez más lo que inició junto a otras mujeres como pioneras. Ella encabezó la lista "Julia Resnicoff, por más sororidad federal".

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María Elena nació para ser pionera. Esta abogada mendocina de 57 años, mamá y abuela orgullosa de tres nietas, dijo presente en la lucha de los jóvenes que pedían el retorno de la democracia. "Comencé a militar políticamente en Franja Morada en la vuelta de la actividad política a nuestro país. Luego me identifiqué con las banderas del peronismo formando parte de sus filas, siguiendo en búsqueda de lo mejor para la gente. En casa eran masones, abuelos y padres, y comencé a saber desde chica de esto, de ahí nacieron las ganas generar el espacio de la masonería femenina, y trabajamos junto a otras mujeres por años para lograrlo", explicó sobre sus inicios en la vida pública, buscando la "ética, tolerancia, crecimiento personal, filantropía, filosofía y libertad de pensamiento", los valores de la masonería.

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Castillo, lasherina ella, contó que su tarea para crear una logia masona femenina comenzó hace mucho, y comenzó a cristalizarse en el 2002. "Al principio las mujeres de Argentina comenzamos a pedir asesoramiento en Europa, donde ya las logias femeninas tenían años, y de ahí nos dijeron que nos contactáramos con Chile, donde ya existían, y el 6 de julio se logró constituir la Gran Logia Femenina Argentina".

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"En marzo nos presentamos a las elecciones en una lista con un gran equipo y mucha participación federal logrando el apoyo de una amplia mayoría. Lo que más se destaca de nuestro trabajo es haber podido darle una impronta con participación de integrantes de las provincias, algo que ya había comenzado en la gestión anterior, causando incluso admiración entre algunos hermanos de las ramas masculinas", detalló sobre su ascenso como Gran Maestra de la logia nacional.

"Yo estaba como integrante en la gestión anterior, y tengo muy en claro que hay que seguir con ese trabajo que se inició. Lo bien hecho debe continuarse y seguir trabajando en su perfeccionamiento", agregó María Elena.

Consultada sobre una apertura de la masonería, explicó que "en la actualidad existe una apertura hacia la sociedad en general. Cada vez son más comunes las llamadas Tenidas Blancas, donde se hacen los ritos tradicionales de nuestras reuniones a puertas abiertas y existe una profusa divulgación en los sitios webs oficiales de nuestra labor, además de la posibilidad de contacto mediante las redes sociales. "En realidad la masonería nunca fue algo oscuro o secreto, es discreta, sólo que por los contextos históricos hubo que tener más reservas", detalló María Elena, y agregó: "Somos una organización laica que propicia la libertad de pensamiento y la libertad absoluta de conciencia, y eso nos debe haber contrapuesto con las grandes religiones, como la católica u otras organizaciones dogmáticas".

Al preguntar sobre lo que significa lo novedoso de la francmasonería femenina, explicó: "Los espacios políticos, ciudadanos y sociales otrora estaban vedados a las mujeres, no siendo extraño que una institución que promulga la igualdad y el libre pensamiento quedara exenta en ese contexto. Sin embargo hay antecedentes de mujeres que pertenecían a los gremios que dan origen a la institución ya en el siglo XVII, existiendo un siglo después la posibilidad de una participación plena. Esto tiene que ver con el contexto social histórico en general del mundo, que a la masonería no le es indiferente, ya que forma parte de ello. Esta no es una institución que contenga integrantes perfectos, pero sí que va aprendiendo, estudiando y buscando la perfección en forma permanente", concluyó la Gran Maestra.

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