Marcos Vazquez no siente una disrupción entre ser ferroviario y bailarín folclórico. Después de todo, ambas pasiones que abrazan su vida están vinculadas a la identidad de su pueblo, a su historia y su cultura. Y las dos buscan resistir al olvido de las nuevas generaciones en pleno siglo XXI. Marcos Vazquez acaba de consagrarse campeón nacional de malambo en el tradicional festival que desde hace 56 años se realiza en la ciudad cordobesa de Laborde. Es el primer mendocino en alcanzar ese título.
Marcos Vazquez contó cómo es ser campeón nacional de malambo y trabajar en trenes de carga
Y al mismo tiempo que estudió y se preparó para destacarse como malambista en todo el país, el joven estudió y se recibió de ayudante de conductor de trenes. Ahora quiere seguir la carrera ferroviaria para ser conductor de locomotoras. Entrelaza con naturalidad estas actividades que quizás puedan resultar disímiles para otra persona.
"El malambo ocupa una parte muy importante, lo tomo con mucha responsabilidad y dedicación de manera profesional; es un trabajo para mí como lo es el ferroviario", explica Marcos, quien desarrolla su carrera dancística de la misma forma y con la misma intensidad que su función en la empresa Trenes Argentinos.
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A los 11 años surgió en él su amor por el folclore y empezó a tomar clases de danza. "De chico me gustaba la música folclórica por mi abuelo, y un vecino de mi barrio me invitó a bailar con él; un día me animé y empecé solo a armar zapateos para después tomar clases con mi primer profesor Miguel Martín", cuenta el campeón nacional que descubrió el malambo al participar en certámenes folclóricos "y quedé asombrado con esta danza", confiesa.
Si bien no tenía pensado actuar este año en la Fiesta Nacional de la Vendimia, como sí lo ha hecho en seis oportunidades, fue la Subsecretaría de Cultura de la Provincia la que lo convocó para ser el encargado de abrir la noche del Acto Central de la Vendimia 2024 a realizarse el sábado 2 de marzo próximo. Una noticia que lo tomó de sorpresa, cuando esta semana fue reconocido por autoridades locales en un acto al que asistieron referentes del folclore cuyano.
Arriesga que "el malambo me formó como persona", ya que "me enseñó lo que es el esfuerzo, la perseverancia y la disciplina". Y resume:"El malambo no es sólo una danza, el malambo me cambió la vida".
¿Cómo es la rutina al combinar las tareas ferroviarias con los ensayos artísticos? Marcos Vazquez explica que "como tengo horarios rotativos, adapto mis horarios de ensayo a mi trabajo, puedo ensayar muy temprano o muy tarde". El joven también ha participado en vendimias pero este año no se presentó, ya que los tiempos no le daban por el concurso de malambo adonde el año pasado había resultado subcampeón.
"Fui a la competencia seguro de mi trabajo y de que me había preparado muy duro para poder llegar en condiciones óptimas al festival", cuenta el malambista y reconoce que sintió "una presión enorme" al llegar al festival este año siendo el subcampeón del 2023. "Por haber obtenido el segundo puesto en el certamen pasado, lo tomé ahora con una responsabilidad inmensa; tuve un preparador físico, nutricionista, iba al gimnasio y ensayaba; fue un año de mucho trabajo”, afirma.
Pasiones compartidas en familia
Nacido y criado en Buena Nueva, Guaymallén, Marcos Vazquez tiene una tradición ferroviaria de parte de la familia de su esposa, como también comparte con ella la pasión por la danza folclórica.
"Soy ayudante de conductor, armamos los trenes de carga que salen a distintas partes del país", detalla acerca de su trabajo en el ferrocarril que inició hace más de dos años.
Y sobre la distancia que puede existir entre una actividad y la otra, el bailarín considera: "Parece pero no lo es, yo no veo incompatibilidad. Lo vivo con naturalidad". Y del mundo ferroviario destaca que "es como un legado para mí; en la familia de mi esposa son ferroviarios, desde su abuelo, sus tíos y mi suegro que ya no está con nosotros, Roberto Arias, quien fue una persona muy importante para el ferrocarril en Mendoza".
De hecho, asegura que "gracias a mi suegro y a Osvaldo Albornoz es que hoy soy ferroviario". Para lograrlo, Marcos estudió para ayudante de conductor y en unos años volverá a rendir "para recibirme de conductor de locomotoras".
Más allá de que el trabajo ferroviario sea el principal sostén económico de su casa, Marcos ama lo que hace y quiere seguir creciendo en la actividad de los trenes. Sin descuidar, claro, el desarrollo artístico que viene consiguiendo como malambista.
Para ello se apoya en su familia, integrada por su mujer Antonella y su pequeña hija Ámbar. "Con mi esposa nos conocimos bailando hace 10 años, en la actualidad ella no baila", revela Marcos y advierte que a su hija "le gusta la danza pero todavía no la llevamos a ninguna academia".
El malambo en la actualidad y el zapateo de las mujeres
En cuanto al panorama del malambo en Mendoza, cuna de grandes referentes del género, el bailarín destaca los nuevos talentos que se abren camino.
"En estos últimos años, Mendoza pisa muy fuerte; hay un resurgimiento con un gran semillero de jóvenes talentosos", opina Vazquez, quien obtuvo para su provincia el primer campeonato nacional de malambo, en un festival que tiene más de medio siglo de trayectoria y en el que compiten una veintena de delegaciones de todo el país.
El de Laborde es el encuentro competitivo más codiciado por los malambistas argentinos. Llegar allí cada verano no es tarea simple. Durante el año se atraviesan instancias del concurso y las provincias convocan para seleccionar a sus representantes. En este contexto, Vazquez sostiene que "hay mucho talento en Mendoza, somos una provincia muy rica culturalmente, sobre todo en folclore".
El campeón de malambo habla de su futuro dancístico con muchas expectativas: "Quisiera llevar el arte del malambo por el mundo. Me encantaría decirles a los más jóvenes, a las nuevas generaciones, que la danza folclórica tiene nuestra historia y, como futuro que son ellos, siempre deben defenderla y preservarla". Y sobre el rol de la mujer en este género dominado históricamente por hombres, Marcos Vazquez confirma el auge de grupos femeninos de malambo en los últimos tiempos.
"Por nuestros antepasados, el malambo era una disciplina exclusiva de los hombres; pero como todo, la danza también evoluciona y hoy las mujeres también lo hacen, tienen su propio campeonato de malambo nacional y en otros certámenes no se hace distinción de género y se compite a la par", dice el malambista y celebra: "Bienvenido todo aquel que sienta amor por esto y lo lleve con orgullo para que no se pierda nunca".
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