Marcos Paradizo
Su pequeña casa -una prefabricada- que podría competir con la más elegante cabaña suiza o austriaca por el decorado, es un pequeño Louvre del arte popular argentino; el nuestro. Allí hay carteles con homenajes eclécticos a figuras como el anarquista Severino Di Giovanni, al recordado púgil Oscar Ringo Bonavena, o un preocupado Elvis Presley que no puede emular a nuestro Sandro "de América".
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Homenaje a Ringo Bonavena y su aventura musical "Pío Pío Pa". Foto: Fernando Martinez
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Foto: Fernando Martinez
"Cuando no tengo alguna obra por pedido, como pintar carteles o decorar paredes de restaurantes o pizzerías, hago lo único de tipo serial, pintando mates. Pero no uso patrones ni moldes, cada pieza es única y producto de lo que se me ocurre en el momento". Esas piezas, más cercanas al arte que de la artesanía suele ir a venderlas a distintas ferias con su pareja.
Política y música
"Toco hace como baterista hace siete años en una banda que se llama Los Yetis con Jeans", cuenta Marcos, que a pesar de hacer un estilo de rockabilly surf, hacen su música usando máscaras de luchadores méxicanos, cultura a la que admira Marcos. "Si nos sos universal, sos limitado", explica marcos sobre sus gustos. "Me gusta en el arte mexicano la visión que tienen de la muerte, donde le sacan lo trágico", reflexionó.
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Fileteador y baterista de Los Yetis con Jeans. Foto: Fernando Martinez
En sus trabajos este lasherino nacido en el barrio Infanta (Mercedes de San Martín) tiene la impronta de contar historias, y lo mismo pasa con el arte que consume. "Me gusta el tango, ese que tiene letras con historias de vida. Me gusta la música que hacía la orquesta de Juan D' Arienzo, cuando cantaban Echagüe o Podestá", dice el también músico rockero.
"Estudié en la universidad Trabajo Social, ya que me duele lo que le pasa a la gente. Pero me quemó la cabeza ver tanto asistencialismo religioso, cómo se confunde la ayuda con la limosna"
Respecto a la actualidad de la expresión que ejerce, el fileteado, cuenta que al principio ya no había fileateadores acá, y que sus inicios fueron a pura prueba y error, como buen autodidacta. "Luego pude ir al Segundo Encuentro de Fileteadores en 2013 y quedar como integrante", recordó, para agregar: "No soy el único en Mendoza, hay tres o cuatros muchachos más que hacen también filetes".
Respecto a si tiene o acepta ayudantes o aprendices, cuenta: "Me gustaría que este arte no se pierda. Sí tendría un aprendiz, pero no regalarle el conocimiento. Lo que cuesta se aprecia y se respeta más que lo regalado", sentenció para finalizar un encuentro que dejó sabor a poco.