Era una tarde helada pero con sol en las Malvinas cuando 5 aviones argentinos convirtieron el 8 de junio de 1982 en la jornada más negra de la Armada británica desde la Segunda Guerra Mundial. Dos barcos británicos de transporte anclados en Bahía Agradable, cargados de armas, combustible y soldados que esperaban desembarcar, ardieron en minutos.
Los Skyhawk argentinos de las escuadrillas "Dogo" y "Mastín" habían despegado desde Río Gallegos cargados con bombas españolas. Volaron tan bajo que los radares no los detectaron, y los argentinos lograron además interferir las comunicaciones de los barcos que habían visto pasar los aviones desde el continente.
De acuerdo a los testimonios de los ingleses el ataque llegó por sorpresa. Era inesperado porque la Bahía Agradable es el punto más lejano con respecto al continente y, además, un lugar estratégico con una gran entrada al mar ubicada en el este de la isla más oriental de las dos más grandes -la Gran Malvina y la Soledad-.
El primer objetivo fue el RFA Sir Galahad, bautizado como uno de los doce caballeros de la Mesa Redonda del Rey Arturo. Adentro había ambulancias, vehículos blindados, combustible, marineros y miembros de la Guardia Galesa, el regimiento que comanda el Príncipe Carlos de Gales.
Derry Price, uno de los soldados galeses que estaba a bordo, lo contó en un documental de History Channel: llevaban horas esperando una lancha de desembarco que no llegaba, jugando a las cartas y limpiando armas, rodeados de municiones y combustible.
El primer teniente Carlos Cachón, un balcarceño que hoy vive en Mar del Plata, arrojó tres bombas desde su Skyhawk sobre el Galahad. "El mundo se volvió anaranjado", recordó uno de los sobrevivientes, que fue levantado por la onda expansiva a pesar de cargar casi 20 kilos de equipamiento. En el barco murieron 48 soldados, casi todos de la Guardia Galesa.
La escuadrilla "Mastín", reducida a dos aviones por problemas técnicos, atacó al RFA Sir Tristam, que fue hundido y luego reflotado. Allí murieron 2 soldados más. La cuenta llegó a 50 muertos británicos antes de que terminara la primera oleada.
Poco después llegaron las escuadrillas "Mazo" y "Martillo", que hundieron una lancha de desembarco botada con desesperación desde el HMS Fearless. Seis marinos más cayeron al mar. El total ascendió a 56 bajas británicas en un solo día.
Pero la sorpresa ya no existía. Los Sea Harrier británicos contraatacaron y derribaron tres Skyhawk argentinos. Murieron el teniente Rubén Bolzán, el teniente Juan Arrarás y el alférez Alfredo Vázquez, los tres muertos argentinos de esa batalla.
En los días siguientes, miles de soldados británicos lograron desembarcar. El 14 de junio, Puerto Argentino volvía a manos británicas.




