Se llama Lucía, pero prefiere Lucy. También tiene una particularidad: más de la mitad de sus fotos sale cabeza abajo, haciendo la vertical. Es que así prefiere ver el mundo, al revés de como es, y crea un mundo propio, cabeza abajo, de puro rebelde. Lucía Brusadin es heredera de una tradición gimnástica, de hecho ha sido una exitosa profesora de gimnasia artística en el conocido gimnasio Gymnos, que abrió su padre, pero un día recordó sus sueños adolescentes, quiso romper las cuerdas que ataban su cuerpo y su mente, y decidió sumarse al circo -literalmente- viajando a Europa para perfeccionarse y vivir a pleno la experiencia, actuando, tanto en la calle, la playa, una carpa o un lujoso teatro.

Hoy vive en Turín, Italia, estudia y trabaja en la compañía ArteMakia de Milo Scotton, donde despliega toda su elasticidad y dinámica, y libera su vida, de cabeza para algunos, pero muy centrada y certera para ella.

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Una vida itinerante en Europa

Lucy ha sido una gran profesora de gimnasia artística en el prestigioso gimnasio Gymnos, a media cuadra de la plaza de Godoy Cruz, y se le hizo una costumbre sacar campeonas locales y nacionales. En 2016 fue entrenadora de la selección mendocina de menores que ganó los Juegos Deportivos Nacionales Evita, pero ella sentía que no era suficiente en su vida; que le faltaba algo. "Siempre sentí que quería viajar por todo el mundo. A los 15 años me puse a pensar, ¿Qué me gustaría ser cuando termine la escuela? -Me gustaba muchísimo la danza, y me va a gustar siempre", comenzó a explicar sobre su partida a Europa.

"Como profesora de gimncasia artística viajaba mucho con mis alumnitas, hacía muchas cosas que me gustaban, pero no como quería. Entonces comencé a practicar distintas disciplinas de circo, y sentí que podía hacer arte, expresar con mi cuerpo lo que yo quisiera, sin exigirle nada a nadie, simplemente formarme, continuar haciéndolo, ya que tenía 24 o 25 años", agregó.

“Conecté de nuevo con este sueño que estaba un poco dejado de lado por dedicarle mucho tiempo al proyecto que era el gimnasio y la gimnasia” “Conecté de nuevo con este sueño que estaba un poco dejado de lado por dedicarle mucho tiempo al proyecto que era el gimnasio y la gimnasia”

De pronto Lucy sintió que la precisión y rigidez de la gimnasia artística, la que comenzó a transitar a los siete años, le quitaba aire, y por eso cambió y se paso al mundo del baile, para liberar su creatividad y cuerpo. "Ya no me importaba mucho la gimnasia artística, estaba bailando mucho, el ambiente de la danza era lindo, y con Rubén Villegas estábamos haciendo jazz, nos presentábamos en el teatro, estábamos en clases con Sol Gorosterrazu, era maravilloso. Pero el circo tenía otra cosa; más adrenalina. Me gustaba mucho la escuela de Francia, de Tolouse, Le Lido - Centre Des Arts Du Cirque-, donde conseguí hacer el stage –la audición- pero al final hice otro tipo de formación, por Italia y Portugal, y ahora estoy en una compañía que me gusta mucho, en Torino, y ¡disfrutando la vida!", expresó eufórica y feliz la hija de Luis Armando Brusadin, una eminencia de la gimnasia, y Ana Jaime, también profe de gimnasia y psicóloga.

La vida de circo en Italia y Portugal

Dejando Mendoza, paradójicamente, Lucy comenzó a transitar su nueva vida en el Viejo Continente, donde busca perfeccionarse y hacer de cada día un aprendizaje. "Tomé contacto con las actividades circenses en Mendoza, arranqué con trapecio y mano a mano con Ángel Urano, y ambos participamos de la Fiesta de la Vendimia. También hice teatro en la compañía De Sol a Sol, con el Flaco, el maestro Ernesto Suárez. Antes de la cuarentena fui a Barcelona, hice festivales, calle, y circo. Fue algo hermoso. Cuando me dieron la noticia de que no ingresé a la escuela de Tolouse, me inscribí en la Flic Scuola di circo, donde estudié un año, del 2019 al 2020, con verticales como disciplina, y ahí vino la primera cuarentena, y con un chico amigo comenzamos un proyecto, Mano a Mano, y decidimos irnos a Portugal, donde vimos si nos aceptaban directamente en segundo año en la escuela del INAC (Instituto Nacional de Artes do Circo). Trabajamos en un espectáculo de unos 20 minutos, con danzas, verticales, y luego me llaman del Le Lido, y me dicen que había entrado a un stage de creación, de una semana, súper lindo, así que me fui a Tolouse. Luego retorné a Portugal, para hacer el primer trimestre en el INAC, y me gradué", relató la deportista y artista mendocina.

"Luego de eso me fui a Italia, donde estoy ahora, en la compañía de Milo - ArteMakia de Milo Scotton- donde entré como acróbata, y soy multidisciplinaria en el espectáculo, que se llama Tarantella, y que vamos a estrenar en unas semanas. Entrenamos y ensayamos en Chapitombolo (Chapitombo Academy), de lunes a jueves, donde hago residencia artística", dijo Lucy, que agregó: "También estoy haciendo trapecio a dúo con un compañero, aquí en Torino, que es una ciudad hermosa".

La fecha de partida de Brusadin no fue la más propicia, ya que en pleno periplo europeo la encontró la pandemia del Covid-19, con sus nefastas consecuencias. "Yo me vine a Europa y pensaba que iba a hacer muchísimas cosas más, pero por la situación de pandemia se limitó todo, esto también genera una situación de stress. Pero ahora se ha abierto un poco, y en el teatro se puede utilizar hasta un 80% de la capacidad del lugar, así que por acá está un poco más tranqui la situación", contó.

Consultada Lucy si tiene pensado volver a Mendoza o Argentina, confesó: "Estoy copada con lo que estoy haciendo, y creo que voy a tener fechas de laburo hasta Año Nuevo, también estoy haciendo clases de verticales con Lucca Forte, un verticalista buenísimo, que es algo que necesito seguir entrenando, pero tengo ganas de volver a Argentina, en enero y febrero, que hace mucho frío acá".

Respecto a su pasado como profesora, se le preguntó si le gustaría hacer docencia sobre lo aprendido en arte circense aquí en este medio, a lo que respondió: "No tengo ganas de enseñar nada… sí tengo ganas de ver a mis alumnitas, a mis amigos. Sólo quiero tomarlas, y compartir entrenamientos con las personas con que trabajo. No me puedo poner en “modo profesora”, que desde hace rato que no lo hago. Lo que pasa que es tan lindo actuar, y tener un director artístico, que no te dan ganas de enseñar nada todavía", dijo para concluir Lucy, evidenciando que aún disfruta de un "viaje de ida" en su vida, aprendiendo y viviendo día a día su sueño de adolescente.

Cuando se le preguntó el por que de su casi eterna postura en vertical, algo que se puede apreciar en casi todas sus fotos, confesó entre risas: "Siempre lo hice. A los meses de vida mi mamá ya me ponía así y nos reíamos mucho. Es parte de mi, de cómo me gusta ver al mundo", concluyó.

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