Cuando Nicole Rojas decidió dejar Mendoza para irse a vivir a Barcelona sabía que su vida iba a cambiar, pero había muchas cosas que nadie le había contado. De igual manera, aunque le hubieran advertido, hay experiencias y emociones que solo se entienden cuando se viven en primera persona.
"Los primeros 6 meses son muy duros": una mendocina en Barcelona habló sobre lo que nadie te cuenta de emigrar
Nicole vive en Barcelona desde 2022. En una charla con Diario UNO, se animó a contar qué fue lo más difícil y lo más lindo de su experiencia como inmigrante
En diálogo con Diario UNO, la joven de 26 años aseguró que su calidad de vida mejoró considerablemente desde que vive en España. Vive más segura, con mayor estabilidad y un estilo de vida diferente.
"Con un sueldo de camarera puedo vivir sola, algo que en Argentina para mí sería muy difícil. Además, puedo salir con el celular en la mano sin estar mirando para todos lados o con miedo de que pase una moto y me lo robe. Para mí esas son cosas básicas que mejoraron muchísimo mi calidad de vida", explicó.
Lo que nadie te cuenta sobre emigrar a Barcelona
Más allá de las cosas lindas, Nicole aseguró que lo más difícil es el trabajo personal que tuvo que hacer para aprender a convivir con la distancia, ya que extraña mucho a la familia, las costumbres y la vida que dejó atrás. En este contexto, quiso dejar un consejo para quienes están pensando o tienen planeado irse a vivir al exterior.
"Los primeros seis meses son los más difíciles. Tenés el choque cultural, extrañás muchísimo y cae de golpe todo lo que implica empezar una nueva vida. Es intenso y no es para cualquiera. Si superás esos seis meses, después todo empieza a acomodarse", aseguró.
Una argentina en Barcelona
Nicole comentó que una de las cuestiones que más le costó es adaptarse al uso del catalán. Ella entiende que es parte de la cultura de Barcelona, pero algunas personas son muy cerradas con ese tema.
"Nunca me sentí discriminada por ser argentina, pero sí por ser latina y no hablar catalán. Me pasó trabajando en un lugar muy exclusivo. Algunas clientas, cuando notaban que no hablaba catalán, cambiaban la forma de hablar y eran bastante difíciles", recordó.
Si bien al emigrar dejó atrás a sus seres queridos, la joven formó una nueva familia con sus amigos. Durante varios meses compartió un piso (departamento) con cinco argentinos de diferentes provincias. Comenzó como una simple convivencia, pero terminó dando lugar a amistades que siguen vigentes, y se convirtieron en un sostén indispensable para que Barcelona sea su hogar.
La mendocina ha conocido a personas a lo largo de los años en diferentes trabajos, la danza (que es una de sus pasiones) y en otras actividades. Hoy comparte su vida con amigos venezolanos, ecuatorianos, cubanos y de distintas partes del mundo.
"Emigrar es complicado porque dejás todo, pero también es muy lindo conectar con gente de otras raíces y culturas. Para poder construir una vida acá es muy importante rodearte de personas que, al final terminan siendo tu familia", reflexionó.






