Historias

Los hermanos cirujanos que incorporaron técnica neonatal en San Martín y elevaron la complejidad pediátrica

Carla y Fabricio Aguilera, hermanos y cirujanos pediátricos formados en el Notti, comenzaron a realizar cirugías neonatales en el Hospital Perrupato de San Martín

El quirófano está en silencio. Afuera, en Neonatología, una madre espera con las manos entrelazadas y la mirada fija en la puerta vaivén. Del otro lado, dos hermanos trabajan concentrados sobre un paciente que pesa menos de tres kilos. La escena ocurre en el k

hospital Perrupato, en San Martín, y marca un antes y un después para la región: por primera vez, cirugías neonatales que antes requerían derivación pueden resolverse allí mismo.

Carla y Fabricio Aguilera son hermanos, cirujanos pediátricos y parte de una nueva etapa en la historia del hospital. Ambos se formaron en el Hospital Humberto Notti, centro de alta complejidad y referencia provincial en salud infantil. Desde agosto comenzaron a desarrollar cirugía pediátrica en el Perrupato y, poco después, dieron un paso más: incorporar procedimientos en recién nacidos.

Lo que para muchos hospitales regionales es todavía un objetivo lejano, en San Martín empezó a convertirse en realidad. Tres bebés con hernias inguinales, una patología frecuente en neonatos, ya fueron intervenidos con éxito. La idea es clara: resolver la cirugía antes de que el recién nacido sea dado de alta, evitando traslados innecesarios y reduciendo riesgos.

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Fabricio y Carla, hermanos y cirujanos pediátricos. Llevan a San Martín una innovación para que los pacientes no deban trasladarse.

Fabricio y Carla, hermanos y cirujanos pediátricos. Llevan a San Martín una innovación para que los pacientes no deban trasladarse.

“Resolver estas patologías en el propio hospital significa garantizar acceso oportuno, seguro y equitativo a niños y recién nacidos que antes debían ser derivados a centros de mayor complejidad”, explica la doctora Carla Aguilera. La diferencia no es solo técnica. Implica menos tiempo de espera, menos traslados en ambulancia, menos incertidumbre para las familias.

Para el hospital, el impacto también es estructural. “Implica un crecimiento en complejidad y capacidad resolutiva, fortaleciendo el rol del nosocomio como hospital regional de referencia”, agrega Carla. El hecho de contar con un equipo local que pueda acompañar al paciente desde el diagnóstico hasta el posoperatorio permite un seguimiento continuo y más cercano.

Son hermanos y se formaron en el mismo hospital

En lo personal, para ambos hermanos, el desafío fue doble. Venían de un hospital con recursos consolidados y equipos altamente entrenados. “Formarnos en el Notti nos dio una base muy sólida. Pero comenzar a desarrollar cirugía pediátrica en un hospital regional implicó salir de la zona de confort y asumir un rol mucho más activo en la construcción del servicio”, señala Fabricio.

No se trata solo de operar. Supone organizar protocolos, adaptar el quirófano, capacitar al personal y generar confianza en la institución y en la comunidad. “Es una enorme satisfacción poder acercar cirugías pediátricas y neonatales a una región que antes debía derivar a sus pacientes. Impacta directamente en la calidad de atención y en las familias, que pueden permanecer cerca de su lugar de origen”, sostiene.

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En el mes de agosto los hermanos Aguilera comenzaron con procedimientos a pacientes pediátricos.

En el mes de agosto los hermanos Aguilera comenzaron con procedimientos a pacientes pediátricos.

La complejidad aumenta cuando el paciente es un recién nacido. Operar antes de que el bebé vuelva a su casa requiere coordinación milimétrica. El procedimiento se realiza en quirófano con un equipo armado especialmente: cirujanos, anestesiólogo dedicado a pediatría, enfermería entrenada y articulación permanente con Neonatología. Una vez finalizada la cirugía, el bebé regresa a Neo acompañado por médicos y contenido por su familia.

“Es un momento de mucha emoción y responsabilidad”, describe Fabricio. “Cuando un recién nacido vuelve estable a Neonatología, se siente alivio, pero también una profunda conciencia de lo frágil que es ese paciente. Nada de esto es individual: es un logro del equipo”.

El Hospital Perrupato avanza en cirugías pediátricas

En esos pasillos también cobra importancia un espacio clave del Perrupato: la Casa de las Madres. Se trata de un sector equipado con camas, cocina, baño y comedor, pensado para que las mamás puedan permanecer cerca de sus bebés durante el tiempo que sea necesario. Ubicada junto a Neonatología, permite un acompañamiento continuo en momentos de extrema sensibilidad.

“Con las familias se vive todo con mucha intensidad. Son padres que atraviesan uno de los momentos más difíciles de sus vidas. Poder explicarles qué se hizo, cómo está su hijo y cuáles son los pasos a seguir forma parte fundamental del acto médico”, reflexiona Fabricio. Allí se conjugan técnica y humanidad, bisturí y palabra.

El crecimiento del servicio no se detiene. Hoy ya están operando niños de menos de tres kilos, lo que implica un salto importante en términos de complejidad. Y el próximo objetivo es incorporar laparoscopía, una técnica mínimamente invasiva que reduce el dolor posoperatorio, las cicatrices y acelera la recuperación.

hospital perrupato
El Hospital Perrupato innova con nuevos procedimientos.

El Hospital Perrupato innova con nuevos procedimientos.

“Operar neonatos y avanzar hacia la laparoscopía representa un desafío significativo”, explica Carla. Desde el punto de vista técnico, requiere instrumental específico, equipamiento adecuado, anestesia pediátrica compleja y protocolos estrictos de seguridad. Pero tan importante como la tecnología es el factor humano.

“Esta labor es posible gracias al trabajo conjunto de cirujanos, anestesiólogos, enfermería y neonatología. El desafío está en la formación continua, la planificación responsable y el compromiso con el paciente”, agrega. Para avanzar en este camino, el equipo recibirá capacitaciones específicas que permitan incorporar la técnica con seguridad.

Dos hermanos que comparten vocación

Para los hermanos Aguilera, este proceso tiene también un componente simbólico. No solo comparten la vocación y la especialidad, sino ahora también la construcción de un servicio en crecimiento. Desde el mismo hospital donde hoy operan, están ayudando a que la salud pública regional dé un paso adelante.

En el quirófano del Perrupato, la escena inicial se repite. El procedimiento termina, el equipo se retira y el bebé vuelve a Neonatología. La madre respira aliviada. Los hermanos intercambian una mirada breve, profesional, pero cargada de significado. No es una cirugía más. Es la confirmación de que en San Martín ya se pueden resolver historias que antes debían viajar kilómetros. Y que dos hermanos, formados en un hospital de referencia, decidieron apostar por construir complejidad donde más se necesita.