Vida sacerdotal

Lo que no se sabe de los sacerdotes: el lado al que pocas personas tienen acceso

Daniel Caballero reveló el lado menos conocido de la vida sacerdotal y reflexionó sobre la soledad y la salud mental

A partir de su experiencia escuchando confesiones y acompañando a personas en momentos difíciles, habló sobre la soledad, la salud mental, la necesidad de pedir ayuda y los desafíos que también enfrentan quienes dedican su vida a acompañar a los demás.

El lado menos conocido de la vida sacerdotal

Aunque muchas veces son vistos únicamente desde su rol religioso, los sacerdotes también enfrentan desafíos personales.

Caballero contó que eligió libremente el camino del celibato cuando era muy joven y que nunca sintió que esa decisión le generara frustración. Sin embargo, reconoció que los curas también atraviesan momentos difíciles y necesitan acompañamiento.

En ese sentido recordó casos de sacerdotes que llegaron a quitarse la vida mientras desarrollaban una intensa actividad pastoral.

"Han pasado casos muy extremos de sacerdotes que se han quitado la vida. Muchas veces nadie se dio cuenta de que tenían una depresión que iban ocultando", lamentó.

"Hace poco fue famoso el caso de un cura de Italia que se quitó la vida y todos decían que cómo podía ser si era muy activo en las redes sociales y en la parroquia, vivía haciendo campamentos con los jóvenes y estaba en permanente contacto con la comunidad. Pero nadie se dio cuenta de que él tenía una depresión que iba ocultando con un acting hacia afuera", contó.

La reflexión apunta a una realidad que suele pasar inadvertida: quienes dedican gran parte de su tiempo a acompañar a otros también necesitan ser acompañados.

"¿Cómo estás vos?"

Daniel Caballero aseguró que valora especialmente los gestos de amistad de las personas que se acercan a preguntarle cómo se encuentra o lo invitan a compartir un momento cotidiano. "Yo agradezco cuando alguien me dice: 'Daniel, ¿vos cómo estás?', 'vení a comer a casa' o 'juntémonos a tomar unos mates'", contó.

Para él, esos pequeños gestos representan algo mucho más profundo: la necesidad humana de sentirse acompañado. Por eso, al finalizar la entrevista, volvió a insistir sobre la misma idea que atravesó toda la conversación.

"Todos tenemos que tener personas que nos acompañen en nuestra vida. Eso no significa necesariamente tener una pareja. Significa no enfrentar solos los problemas, la soledad o las crisis".

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