El caso de Fernando Cluster ha dado la vuelta al mundo tras revelarse una negligencia insólita: el hospital donde fue atendido extravió el fragmento de su cráneo que debía serle reimplantado, dejándolo no solo con secuelas físicas, sino con una deuda económica asfixiante.
Lo que ocurrió en 2022 y empezó como una intervención quirúrgica de urgencia para salvar la vida del hombre se transformó rápidamente en una pesadilla legal y médica sin precedentes. Cluster ingresó al Emory University Hospital Midtown debido a una hemorragia cerebral.
El hospital perdió parte de su cráneo y quedó con gran depresión
Para reducir la presión intracraneal del cráneo del hombre, los cirujanos realizaron una hemicraneotomía descompresiva, retirando un trozo de hueso de aproximadamente 12 por 15 centímetros.
Este fragmento de cráneo debía ser conservado por el hospital en un congelador especial para ser colocado de nuevo una vez que el paciente estuviera estable, sin embargo, se perdió.
Según la demanda, que se filtró rápidamente, el congelador contenía varios fragmentos óseos, pero ninguno tenía la identificación adecuada, lo que impidió a los médicos saber cuál pertenecía a este hombre.
El título de esta noticia no es solo una metáfora. Al perder su hueso original, el paciente quedó con una gran depresión física en su cabeza durante semanas mientras el hospital fabricaba una prótesis sintética, que le fue colocada semanas después.
No obstante, el hueco que quedó en la cabeza de este hombre le recordó que nada volverá a ser igual, sobre todo cuando la prótesis le causó una infección grave que requirió en una nueva cirugía.
El insólito cobro del hospital
Pese a que fueron los médicos quienes perdieron la parte del cráneo de este hombre, lo insólito es que el hospital quiso cobrarle por ese error.
La cuenta incluía más de 19,000 dólares por el reemplazo sintético del cráneo y miles de dólares adicionales por los días extra de internación.
A día de hoy, el caso de Fernando Cluster se encuentra en una fase crítica de resolución legal. Aunque la demanda inicial se presentó a mediados de 2024, el proceso judicial en los tribunales de Georgia ha seguido su curso debido a la complejidad de las pruebas y la magnitud de la negligencia.




