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Estados Unidos firma un acuerdo comercial sin precedentes con un país de Asia que eleva la tensión con China

Tras varios meses de negociaciones, Estados Unidos pacta con Taiwán un acuerdo comercial sin precedentes

En el corazón de las tensiones económicas y tecnológicas que marcan este inicio de año, surge una historia de estrategia y pragmatismo entre dos aliados con intereses profundamente entrelazados entre Estados Unidos y Taiwán.

Según reportes de The New York Times, las dos partes están más cerca que nunca de cerrar un acuerdo comercial que podría cambiar la manera en que fluye el comercio entre ellas y, al mismo tiempo, reforzar la industria de semiconductores dentro del propio territorio estadounidense.

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Estados Unidos firma un acuerdo comercial sin precedentes con un país de Asia que eleva la tensión con China

Los aranceles que Estados Unidos aplica a las importaciones provenientes de Taiwán, especialmente las de bienes de alta tecnología, que son el alma de su economía. Pero este acuerdo no sería un simple gesto de buena vecindad. En la balanza está TSMC, Taiwan Semiconductor Manufacturing Company, la columna vertebral de la industria global de chips.

El plan sería reducir el arancel recíproco al 15%, una cifra que alinea a Taiwán más estrechamente con otros grandes socios comerciales como Japón y Corea del Sur, que ya disfrutan de condiciones similares. Los mercados ya lo perciben. Las acciones de TSMC subieron tras el reporte, reflejo de la expectativa de que el acuerdo pueda concretarse y traer estabilidad a una industria volátil.

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El pacto comercial entre Taiwán y Estados Unidos

Esa rebaja, aparentemente técnica, tiene detrás todo un mundo de implicancias:

  • fortalecer los vínculos económicos
  • suavizar tensiones comerciales
  • dar señales de confianza en un momento de incertidumbre global.

Como parte del trato, TSMC se comprometería a construir al menos cinco nuevas instalaciones en Arizona, ampliando de manera sustancial su presencia en el corazón mismo de Estados Unidos. Estas plantas representan inversiones multimillonarias y también una apuesta estratégica, traer capacidades de fabricación clave al territorio norteamericano, reduciendo vulnerabilidades y creando empleos vinculados a una tecnología crítica.

Para Taiwán, un país cuya economía depende enormemente de la exportación de semiconductores, este paso no es menor: implica jugar un doble rol, aliado comercial atractivo y socio tecnológico indispensable. Para Estados Unidos, significa avanzar en su objetivo de reforzar las cadenas de suministro nacionales mientras mantiene una relación fuerte con un socio democrático en una región geopolíticamente sensible.

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