Uno de los anhelos de cualquier amante de la naturaleza es comprar plantas con flores que decoren el jardín en todo momento. Afortunadamente, al visitar el vivero podemos encontrar mútiples opciones para cultivar y que se adapten a nuestros gustos.
El árbol de nieve o laurel de nieve (Chionanthus virginicus) es una especie de tamaño mediano a pequeño que tiene una espectacular floración. Se puede cultivar directamente en el sustrato o en una maceta, así que es perfecto para quienes no tienen una porción de tierra en el jardín.
A finales de primavera y principios de verano, la planta se cubre de unas delicadas nubes de florecillas de color blanco cremoso, con un perfume fragante y único. Tiene flores masculinas con pétalos ligeramente largos y vistosos, mientras que las flores femeninas dan paso a hermosos racimos de frutos de color azul oscuro.
Cuidados del árbol encantador
Los expertos de Picture This revelan que el árbol prospera en entornos de humedad moderada. Prefiere suelos bien drenados y una hidratación constante, uno o dos riegos profundos por semana, permitiendo que el suelo se seque. Tolera la sequía una vez establecido.
Para cultivar esta planta en maceta es importante utilizar un recipiente grande, de 60 litros o más, con excelente drenaje, sustrato rico en materia orgánica y regar bien. Puedes trasplantar el laurel de nieve cada dos o tres años, a principios de primavera, utilizando un contenedor ligeramente más grande.
Este árbol puede ser fertilizado a principios de la primavera para fomentar el crecimiento y las flores. Suspende las aplicaciones a finales del verano para que la planta se prepare para las heladas. Riega abundantemente después de la aplicación, para que absorba mejor los nutrientes.
El laurel de nieve necesita una poda anual en primavera, para asegurar una forma saludable y promover un crecimiento robusto. Lo ideal es eliminar las ramas muertas y que se cruzan para mejorar la circulación de aire.






