Casi 290.000 grandes mamíferos de la sabana conviven con comunidades agrícolas en plena expansión a lo largo de la región sur de África. La superposición territorial constante genera complicaciones diarias muy severas para las personas que cultivan la tierra para subsistir.
Un nuevo estudio llevado a cabo por especialistas de la Universidad de California en Santa Bárbara indica que el área de riesgo de conflictos se duplicará para fines de siglo. Los investigadores analizaron múltiples datos sobre incidentes agrícolas para comprender las verdaderas causas biológicas o sociales del problema actual.
El avance del desarrollo en África
El equipo combinó estadísticas de inferencia causal con aprendizaje automático sobre registros de Namibia desde 2004 hasta 2020. Luego, los especialistas ampliaron el mapa hacia zonas transfronterizas colindantes con Botsuana, Angola o Zambia. La población humana local crece un 2,5 por ciento anual, reduciendo drásticamente el espacio disponible para la fauna silvestre.
Las variables principales del conflicto apuntan al crecimiento demográfico, la rápida expansión de tierras de cultivo junto con las sequías extremas. La proliferación de zonas agrícolas representó el factor de mayor peso para predecir futuros incidentes territoriales. Las barreras artificiales como cercas o carreteras terminan acorralando a los elefantes directamente hacia los asentamientos rurales.
Consecuencias económicas
Un solo ataque a los cultivos puede arruinar por completo las finanzas de una familia por toda la temporada. Las pérdidas económicas sufridas por los granjeros superan los beneficios financieros que reciben las comunidades mediante programas de conservación. Los animales no destruyen las plantaciones por agresividad, sino por falta de alternativas alimenticias en su entorno natural reducido.
Los modelos predictivos permiten identificar puntos críticos de conflicto décadas antes de que ocurran en la realidad. Las autoridades gubernamentales cuentan ahora con una ventaja temporal invaluable para planificar con debida anticipación. La información resulta fundamental para desviar nuevas infraestructuras de los corredores de mayor riesgo, en lugar de reaccionar cuando los problemas ya resultan irreversibles.




