La Real Academia Española (RAE), organismo rector del español, es la responsable de obras fundamentales como su Diccionario. El máximo organismo de la lengua española, reveló si aceptó la palabra almóndiga.
La RAE explica que «almóndiga» está en el diccionario desde 1726. Sin embargo, realiza una matización muy importante. Una cosa es que esté registrada en el glosario oficial de nuestra lengua y otra muy diferente es la corrección de su uso.
La RAE afirmó que desde que existe una versión electrónica del DLE (como se conoce el diccionario), cada año se publican nuevas incorporaciones.
En 2024, se llegó a la actualización 23.8 o, lo que es lo mismo, la octava actualización de la vigésima tercera edición, publicada en 2014.
Estas actualizaciones afectan tanto a nuevas palabras, como a la incorporación o revisión de acepciones, etimologías… sin que haya un número exacto estipulado.
En la última edición supuso más de 4.000 novedades (entre incorporaciones, modificaciones y supresiones); el número de entradas en el diccionario asciende a 94.000.
El Diccionario de la Lengua Española es un diccionario de uso: para determinar si un término está asentado y podría incorporarse, existen bancos de datos que proporcionan sus datos exactos, como es el caso del CORPES XXI. Esto permite hacerse una idea de si está extendido el término.
En ese caso, al comprobar que una voz está suficientemente implantada al aparecer en el corpus con un número significativo de casos, ya sea en una zona geográfica, o en un estilo concreto, se incluye en el diccionario. Pero no siempre lo más documentado es lo más culto.
Muchos de los vulgarismos incluidos se mantienen porque fueron incluidos en el pasado, como por ejemplo; toballa (toalla) murciégalo (murciélago) y la mencionada almóndiga en referencia a, albóndiga.
En general, solo se pueden encontrar en el diccionario algunos de los vulgarismos que se incluyeron en siglos pasados y que hoy, como mucho, siguen usándose en niveles de lengua bajos.
Así, almóndiga entró en la primera edición del diccionario (en 1726), donde ya se consideraba una variante corrupta y sin fundamento de albóndiga.
Es una variante antigua de «albóndiga» que, además, se marca como vulgar. Esto implica que, lejos de aceptarse, su uso se desaconseja en la lengua actual, aclara la RAE.
A pesar de facilitar esta información, está claro el hecho de que esté incluida en el diccionario, pero su uso no está aceptado.
RAE y los vulgarismos
Lo que más suele llamar la atención de las voces registradas en el diccionario son aquellas vulgares o coloquiales, entendiendo por estas los usos ajenos a la norma culta, porque puede parecer que no son adecuadas a este tipo de obras.
El hecho de ser un diccionario de uso hace que en él tengan cabida voces que son incorrectas o se consideran "vulgarismos". Pero incluirse en el diccionario no significa que deje de ser vulgar: es importante distinguir entre "estar incluido en el diccionario" (cualquier voz que aparezca en él) y "pertenecer a la norma culta" (uso perteneciente a un estilo cuidado).
Abreviaturas, como vulg. (vulgar) o coloq. (coloquial) nos informan del estilo al que corresponde su uso.






