Esta provincia logró transformar sus centros urbanos en un bosque en pleno desierto, de tal manera que el mundo lo ha reconocido como un modelo de innovación en sostenibilidad urbana.
La provincia argentina destacada internacionalmente por su innovador bosque urbano en pleno desierto
El Área Metropolitana de la provincia de Mendoza cuenta con más de 615.000 árboles de 179 especies diferentes distribuidos en parques, avenidas, plazas y espacios públicos que funcionan como verdaderos pulmones verdes. Esta red no solo embellece el entorno urbano, sino que modera las temperaturas extremas, mejora la calidad del aire, fomenta la biodiversidad local y ofrece hábitat para aves y otros animales urbanos.
Este enfoque innovador fue reconocido a nivel internacional. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), junto con la Arbor Day Foundation, otorgó a la provincia de Mendoza el premio “Tree Cities of the World” y la distinción en la Iniciativa Ciudades Verdes, como un ejemplo sobresaliente de gestión forestal urbana en una zona semidesértica.
Mendoza transforma su desierto en bosque urbano gracias a un plan estratégico de arbolado
A primera vista, la provincia de Mendoza podría parecer una ciudad más al pie de los Andes, pero si uno mira con atención, descubre un elemento que la distingue de muchas ciudades. Una infraestructura verde que convierte espacios urbanos en un verdadero bosque urbano, a pesar de estar en un clima típicamente desértico.
Este logro tiene su raíz en un plan estratégico de arbolado público y urbanismo verde desarrollado a lo largo de casi una década, coordinado por Unicipio, un organismo que reúne políticas ambientales y de planificación del Área Metropolitana de Mendoza. El proyecto no se limita a plantar árboles de forma aislada, sino que coordina, georreferencia y gestiona cada ejemplar arbóreo, con un sistema de datos que permite saber dónde está cada árbol, su especie y su estado de salud, algo prácticamente único en la región.
Desde el 2008 la Ley 7874 de Mendoza establece que el arbolado público es patrimonio provincial y debe protegerse, conservarse y gestionarse. Define qué árboles son públicos, quiénes son responsables de cuidarlos (municipios y organismos provinciales), fija normas para plantarlos y regarlos, promueve la educación ambiental y crea un fondo para mantenerlos
Lo notable es que todo esto se ha logrado en una región donde la disponibilidad de agua es un desafío constante. Mendoza ha desarrollado una red de acequias de más de 5.400 kilómetros para regar este arbolado urbano, adaptándose a un clima seco que normalmente no favorecería la existencia de bosques densos.






