El andinista vivió una historia de terror. Pisó una capa de hielo que parecía sólida, pero colapsó y lo dejó enterrado dentro de una grieta con temperaturas bajo cero, agua corriendo por todas partes y un peligro inminente de hipotermia. Al principio, intentó salir solo, hasta que se dio cuenta que se había lesionado, y que no lo lograría.
Esta es la situación que vivió Jan Gilar, un andinista originario de Pilsen, República Checa. Por fortuna, iba a acompañado de Filip, su perro chihuahua que logró salvarlo. "Sin mi perro, el equipo de rescate no me habría encontrado", contó Jan a BBC.
La historia de Jan Gilar
En enero de 2026, Jan se encontraba con su perro en el exclusivo pueblo alpino de Saas-Fee, también llamada Die Perlen der Alpen (La Perla de los Alpes), al suroeste del país, en el cantón del Valais. Un día, decidió aventurarse en el glaciar Fee para explorarlo.
Almorzó sentado en una roca, se levantó y caminó unos pasos en la nieve. En un abrir y cerrar de ojos, pisó un puente de hielo que cedió bajo sus pies y cayó unos metros hacia abajo. Un puente de nieve es una capa de hielo que se forma sobre las fisuras de los glaciares, aparentemente sólida, pero puede colapsar en cualquier momento, y eso fue lo que sucedió.
"El tiempo corría en mi contra. Al principio, intenté salir solo. La adrenalina no me permitió darme cuenta de que tenía el hombro lesionado. Pero, después de intentar subir, me di cuenta de que no solo me dolía la mano. Estaba realmente mal. Además, veía que había un precipicio aún mayor debajo de mí. Si me movía, podría ser aún peor", relató el senderista.
Gilar tomó su walkie-talkie para intentar contactar con alguien y un desconocido estaba en la misma frecuencia. Claudia y Ralf estaban del otro lado de la línea, así que pidieron ayuda a un helicóptero. Mientras tanto, la pareja se mantuvo conversando con Jan para tranquilizarlo, mientras él describía la situación adversa adentro de la grieta del glaciar. Sin embargo, había poca información sobre el lugar exacto del accidente.
Una búsqueda desesperada
El helicóptero de Air Zermatt despegó con un piloto, un paramedico, un médico de urgencias y especialistas de rescate a bordo, y sobrevoló la zona durante 40 minutos. La única información que tenían era que el glaciar Fee había "tragado" al senderista, aproximadamente un metro y medio de profundidad.
Durante la búsqueda uno de los especialistas notó movimiento en una roca, así que el piloto se acercó. Es allí cuando vieron a un perro pequeño junto a un agujero. Cuando el helicóptero aterrizó, el senderista fue despedido aún más, por la fuerza que hizo la aeronave sobre el glaciar.
En minutos, los rescatistas instalaron una estructura de anclaje en el borde del agujero, ataron poleas, cuerdas y un arnés para bajar y así fue como rescataron a Jan con vida. Mientras tanto, el pequeño chihuahua fue siguiendo cada paso, así que cuando vio a su dueño subir a la superficie meneó la cola feliz de verlo.







