Los jardineros suelen cultivar plantas de exterior de fácil mantenimiento y resistentes al sol, sobre todo ahora que está por llegar el verano. Es por eso que en este artículo exploramos una especie ornamental que embellece cualquier espacio, tolera las temperaturas cálidas y, como extra, atrae polinizadores al jardín.
La salvia guaranítica comúnmente llamada salvia de anís azul, salvia colibrí o salvia brasileña, es una especie nativa de Sudamérica. Crece en forma de mata y tiene un follaje de color verde con llamativas flores tubulares de color azul cobalto intenso, purpura o blanco.
Esta planta florece desde mediados de primavera hasta que aparecen las heladas, así que aporta color al jardín. Las flores no solo son preciosas, sino que también atraen a los polinizadores, colibríes, abejas y mariposas.
Un detalle llamativo de esta especie es que sus hojas desprenden un sutíl aroma a anís cuando se trituran, por lo que añade un atractivo para los jardineros que quieren cultivarla. A continuación, exploramos los cuidados y el mantenimiento que requiere.
Cuidados y mantenimiento de la planta
Los expertos de epicgardening revelan que es muy fácil cultivar una salvia colibrí. Lo ideal es hacerlo en primavera o principios de verano y para eso hay que preparar la tierra del jardín con compost. Puedes comprar semillas o una plántula de salvia en la jardinería, aunque lo mejor es la segunda opción, pues crecerá más rápido. Cave un hoyo y coloque la salvia allí, para después rellenar con tierra, presionando suavemente para eliminar el aire.
Es importante tener en cuenta que la planta requiere pleno sol o semisombra para crecer bien, así que hay que cultivar en un lugar bien iluminado, con algo de sombra. Por otro lado, necesita un riego regular, así que cuando la cultives riega una o dos veces por semana, y si hace falta aumenta la frecuencia en verano. Una vez establecida, puede sobrevivir con poca agua.
Las salvias guaraníticas prefieren suelos ricos y bien drenados. Hay que evitar los suelos mal drenados, ya que pueden causar pudrición de las raíces. En el caso de que las plantas se cultiven en maceta, el recipiente tiene que tener buenos orificios de drenaje, además de renovar anualmente la mitad de la tierra.






