El 29 de junio del 2012, Miriam Lucero, una mujer que reside en Godoy Cruz, acompañó a su hijo Saulo Rojas, de 22 años, a una comunidad terapéutica ubicada en Pilar, provincia de Buenos Aires. Lo llevó creyendo que allí podría superar sus adicciones, luego de judicializar el caso en Mendoza y de no conseguir un sitio de internación para su hijo porque sumado al consumo problemático de estupefacientes, Saulo era diabético. Ella no lo sabía, pero allí comenzó para Saulo y también para ella una pesadilla llamada San Camilo. Que se extendió durante un año, fecha en la que le comunicaron que su hijo había muerto. Si bien las primeras informaciones dieron cuenta de que el joven mendocino se había quitado la vida, las circunstancias en las que el deceso se produjo fueron más que dudosas. Esto llevó a su madre a querer saber más. Al mismo tiempo, otra persona estaba investigando lo que sucedía en las comunidades terapéuticas en las que se realizan internaciones compulsivas. Esto es, internaciones en las que, independientemente de si el paciente está de acuerdo, es internado igual. Esta persona es el periodista porteño Pablo Galfré, conocido por haber realizado la investigación que dio lugar a la película El Rati Horror Show. -¿Cómo llegaste a investigar este tema?-En 2008, la revista porteña THC publicó una nota titulada "Rebelión en la granja", referida a los pacientes internados en una granja de recuperación de adictos en Tortuguitas, que se escapan de allí por maltratos. Entrevisté a chicos que fueron internados. Mucho después di con un posteo de Taringa de un chico de nombre Lucas Tabares, que contaba cómo se vivía en San Camilo, y daba cuenta de dos muertes de pacientes: Saulo Rojas y Felipe Mariñansky.-¿Ambas muertes están relacionadas?-No lo están, pero los dos jóvenes estuvieron internados en San Camilo y fueron víctimas de este sistema perverso. -¿Cómo sucedieron los hechos?-A través de los testimonios de compañeros de internación, llegué al caso de "Saulo, el diabético". Saulo pasó por dos periodos de internación. El primero en las instalaciones de San Camilo en Del Viso, lugar que actualmente no funciona. En este periodo de internación cerrada, sin contacto con el afuera, sólo recibía visitas de familiares, siempre en presencia de un supervisor de la clínica, que generalmente es un ex adicto al que se le confía cuidar pacientes.
-¿Cuánto tiempo estuvo allí?-Hasta fines del 2012. Después pasó a un sistema de internación abierta, en la clínica que ellos llaman El Campo. Allí los pacientes acceden a otros beneficios, como salidas transitorias. -¿Allí murió Saulo?-Así es. El 14 de julio de 2013, y aparentemente después de una recaída, que todo indica, fue en la misma clínica, Saulo es encerrado en una celda de castigo. En el lenguaje de los internos, a esta situación le llaman "engomar". Así es que a Saulo "lo engomaron" en una habitación de 16 metros cuadrados, adosada a la casa principal y la que sólo poseía un colchón en el suelo. El lugar tenía una ventana pequeña, sin vidrios, en pleno invierno. Tampoco le dieron su dosis de insulina. Lo que se supo es que, en forma de castigo, querían enviarlo de nuevo a Del Viso, y él no quería. El cuerpo del joven fue hallado con signos de ahorcamiento. Pero para acceder a las verdaderas circunstancias hubo que investigar. -¿Te contactaste con la familia?-Comencé a averiguar y di con la madre de Saulo, Miriam Lucero. Ella me contó todo lo que había sucedido durante la internación del hijo . También me dijo que la causa no estaba siendo investigada. -¿A partir de qué circunstancias la situación cambió?-Desde que se involucró el Grupo de Litigio Estratégico, coordinado por Adrián Albor. Ellos se hicieron cargo de impulsar la causa y ahora hay cinco personas imputadas por homicidio culposo tras la muerte de Saulo: Victoria Bonorino y Martín Iribarne, los dueños de San Camilo; el psicólogo Alejandro Jacinto, el director médico Sergio Rey y Ángel Pipi Súñez, encargado de seguridad. -¿Saulo le contó a su familia qué pasaba allí adentro?-No contaba nada porque en San Camilo les lavaban el cerebro. Nunca estaban solos con la familia, siempre había alguien escuchándolos. Si contaban eran "engomados", les quitaban las salidas transitorias, los permisos para hablar por teléfono o les hacían limpiar sobre lo limpio. -¿Quiénes los vigilaban?-Algún ex adicto a los que utilizan como acompañantes, pero que en realidad terminan siendo buchones de este sistema. San Camilo es como un campo de concentración. Es un sistema muy perverso. -¿Qué sucedió luego de que la Comisión Provincial por la Memoria inspeccionó la casa donde murió Saulo?-La CPM acudió en junio y realizó una inspección en la que se comprobó que había 60 personas adultas y jóvenes todas víctimas sistemáticas de torturas, malos tratos, medidas de aislamiento sistemáticas y arbitrarias, privaciones ilegítimas de la libertad, afectación del vínculo familiar y uso abusivo de psicofármacos. Y se sumó una denuncia por abuso sexual de un adolescente de 14 años. El lugar sigue abierto. Por el momento. -¿Se logró algo después de la inspección?-La CPM presentó un hábeas corpus por la liberación de los 60 internos que estaban en San Camilo y pidió la clausura del lugar. El pedido lo está analizando el juez de garantías 7 de Pilar, Whalter Saettone. Además se realizó un allanamiento por pedido del Ministerio de Salud de la Nación. -Además de la muerte del mendocino, investigaste otro caso...-Sí, el de Felipe Mariñansky, un hombre de 44 años que padecía VIH, leucemia y retraso madurativo. Murió en 2013 en el hospital Evita de Berazategui, luego de estar internado en San Camilo y de recibir los mismos malos tratos.-¿Por qué de este caso no hay una causa?-El problema es que Felipe no tenía una familia que la impulsara. Su padre murió y su madre es esquizofrénica. La causa de la muerte es un hematoma subdural, pero no se hizo autopsia. Testigos aseguran que fue una víctima de los malos tratos que se le prodigan en San Camilo a los internos. -¿Qué te llevó a tomar esta causa como propia?-Esto, para mí, es una pasión, una causa personal. La idea es que cierren San Camilo y San Antonio (otra comunidad) y que se aplique la Ley de Salud Mental de una vez. Que no haya más internaciones compulsivas y que los chicos con consumo problemático puedan ser contenidos por la familia y la sociedad.




