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La pandemia lo dejó varado en San Rafael y ahora hace radio

Es de Tigre y la pandemia lo dejó varado. Para sobrevivir hizo bolas de fraile y donas y ahora tiene un exitoso programa en una radio comunitaria

Vino de paseo, conociendo lugares. La pandemia y la consiguiente cuarentena lo sorprendió en la Villa 25 de Mayo, en San Rafael, y allí quedó varado. Cambió trabajo solidario por alojamiento, se puso a hacer y vender bolas de fraile y donas y ahora, 6 meses después, se animó a hacer radio y su programa de rock es sensación.

Se llama Germán Coronel. Tiene 33 años y es de Tigre, Buenos Aires, puntualmente de Don Torcuato “pero digo Tigre, porque si digo Don Torcuato nadie sabe dónde queda”, dice, riendo.

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Entre música, cuenta su historia en “Rocanroles sin destino”, que hace desde hace poco en la primera radio comunitaria de la Villa, FM Fuerte 98.5 MHZ, que es parte del proyecto del Espacio Inca, dirigido por la incansable hacedora cultural María Anahí Epuyao.

Cuando pase todo, cuando ya la pandemia sea un recuerdo, seguramente quedarán cientos de historias de personas que se reinventaron, que rearmaron sus vidas en otros sitios que no eran los propios, que descubrieron otra vida posiblemente mejor o, al menos distinta a la que tenían. Germán será uno de esos casos, más allá de lo que le depare el destino.

Se define como un viajero, un altruista. Hace 6 años partió de su lugar, buscando conocer otras gentes y otras culturas. Durante unos años recaló en Córdoba, “siempre haciendo voluntariado cambiando alojamiento por trabajo”, cuenta. Hasta que un día, acompañado por un amigo francés, Nicola Betachet, continuó su ruta y terminó en esta villa tranquila y amable de San Rafael. Llegó el 14 de marzo y la cuarentena llegó 6 días después.

“Anahí me dijo que me quedara todo el tiempo que fuera necesario”, dice Germán, que quedó en el edificio que ocupa y restaura el Espacio Inca.

Mientras Germán inventaba un sustento y se ponía a amasar y a vender torta fritas, se instaló en el Espacio FM Fuerte. “Vos tenés buena voz, ¿por qué no haces radio?”, le propusieron Luis de Angelis y Karina Crededio, los responsables de la FM. Y así, primero con pequeñas colaboraciones y ahora con su programa propio, Germán comenzó a probar el gusto por el micrófono.

“No había una FM acá y se escucha mucho. Me decidí a hacer un programa de rock nacional, que es lo que me gusta. Elijo la música y cuento la historia de cada tema que paso, de cada banda”. El programa, que también se escucha por Internet, fue sensación.

Mientras tanto, sigue haciendo y vendiendo sus “cositas para el mate”, como dice él. Cuenta que, cuando pueda volver a viajar, seguramente seguirá andando y su destino primero será Santa Rosa del Valle de Calamuchita, en Córdoba, donde ya le han ofrecido trabajo en unas cabañas, pero “me quedaré seguramente un poco más acá”.

A Germán lo escuchan no solo en la Villa, sino en varios puntos del país y hasta en Francia, debido a que su compañero de viaje logró regresar a su tierra en un vuelo de repatriación.

El destino, ese caprichoso, dirá por dónde seguirá la vida, la de Germán y la de todos.